Verónica Ojeda, “Quilombera, negra villera y pata sucia”

Así le decían los médicos de Maradona a la ex. Una historia de maltratos y destrato por parte de quienes debían velar por la salud y el bienestar del Diez.

Por Cristina M.

Más allá de las discusiones mediáticas entre las hijas de Maradona y algunos periodistas, de la cobertura minuto a minuto sobre los avances de la investigación de su muerte, las internas entre los médicos que no dejan de sorprender cada vez que se difunden sus conversaciones privadas y aún el duelo de millones de fanáticos y seguidores del ídolo mundial, se sigue conociendo el “destrato” que se le dio en sus últimas semanas.

Era Maradona, pero era un paciente. Dicen que era difícil, que hacía “lo que quería”. Pero era un paciente.

Durante el fin de semana, intenso, entre el velorio del ex presidente Carlos Menem, los acostumbrados feriados de carnaval, las fuertes lluvias que provocaron grandes inundaciones en la Costa Atlántica… aparecieron los nuevos audios y escritos “miserables” de médicos que suponemos, nadie querría que estén a cargo de su salud.

La noticia principal debería ser la cantidad de gente que perdió sus casas, sus autos, la falta de planificación de infraestructura en la mayoría de las ciudades del país, la continuidad del aislamiento social más comienzo de clases, etc. Sin embargo, Maradona sigue en el puesto número 1 en la actualidad. Por qué? Porque es Maradona, porque fue un paciente claramente abandonado, porque queda claro que el dinero no resuelve las necesidades más importantes de los seres humanos, y porque al objetivamente “ídolo” lo dejaron solo.

Poco importa a qué mujer quiso más o mejor, a quién decidió regalarle una casa o un auto, o a quién dejó de ver por decisión propia. Los audios muestran miserias que muchas veces suceden más seguido de lo que uno cree. Las miserias de profesionales que no hace falta que esperen el final de la investigación. “Profesionales”.

Si la madre de su hijo quería internarlo, le decían “negra villera”, “quilombera”, “pata sucia”. Esa era la manera en la que hablaban de Verónica Ojeda, ex del Diez y madre de su hijo.

Si las hijas pedían información (no es tema público si estuvieron más o menos, porque eso no se trata de un juramento profesional, sino de decisiones y emociones íntimamente personales y privadas) decían “cuando menos información le demos, mejor”, “lo vi temblando el domingo, pero mantengámoslo en privado”.

Maradona no sólo es noticia por ser Maradona. Es noticia por haber sido un paciente que nadie quiere ser. Ni con el peor carácter, un ser humano debería ser destratado y abandonado de esa manera por quienes estudiaron y eligieron la “vocación” de salvar vidas.