Vecinas de San Luis continúan con las obras solidarias en el barrio

Las acciones a beneficio que viene realizando Celeste Labanca para su comunidad desde que tenía 14 años cobraron ahora un nuevo significado en el marco de la crisis económica.

Hoy por hoy, ella y su mamá brindan apoyo a los vecinos que repentinamente se han quedado sin sustento. Tres veces por semana en el barrio San Luis de Belén de Escobar, unas 30 familias reciben su alimento diario gracias a una familia solidaria que desde siempre ha dado mucho por ayudar a sus vecinos. Se trata de Celeste Labanca y su madre, dueñas de una pollería de la zona, quienes como respuesta a la fuerte crisis generada por la pandemia se están dedicando a organizar ollas populares en su barrio.

La actividad tiene lugar en el domicilio de la calle San Nicolás 451, y las viandas son entregadas los días martes, jueves y sábado o domingo a partir de las 18.00, a un total de 30 vecinos que a su vez suplen a su grupo familiar de cuatro o cinco personas. Todo esto es posible gracias a la solidaridad de Celeste, de 33 años, y a los habitantes del country Las Chacras, ubicado en las inmediaciones, que han colaborado históricamente con ella cuando se produjeron situaciones de emergencia como inundaciones en el barrio, y más puntualmente esta que se encuentra atravesando la población a nivel mundial.

En entrevista con este medio, la vecina contó que la idea se le ocurrió porque “la gente venía a pedir constantemente comida a la pollería”: “Siempre fuimos muy solidarias con mi mamá. Empezamos a hacerlo al principio solo las dos, y después se fueron sumando los vecinos con donaciones”, explicó. Cada 15 días le llevan comida y provisiones para cumplir con el abastecimiento hacia quienes no tienen para comer.

Por si fuera poco con esta olla popular, cada 15 días a las familias se les entrega una bolsa de mercadería, para la cual hay nada menos que cien anotados. Asimismo, organizan una feria popular para la cual reciben donaciones de ropa, con el objetivo de brindarles un abrigo a los vecinos más que nada ahora, que se viene el invierno y los días fríos. “La gente lo dona, yo lo pongo en la vereda con todas las precauciones, con barbijo y distanciamiento, y los vecinos pasan a retirarlo. Lo hicimos el domingo a la tarde y fueron muchísimas chicas embarazadas que están por parir y no tenían ropita para su bebé”, ilustró la mujer.

De un tiempo a esta parte, más allá de verse duramente golpeado por la emergencia económica, el barrio se vio enormemente perjudicado a raíz del ataque mediático sufrido por los casos de coronavirus surgidos tempranamente en el seno del mismo. “En Canal 13 nos dijeron ‘el barrio del miedo’. Eso nos perjudicó muchísimo, y eso que tuvimos solamente dos casos de Covid-19: el de la señora fallecida y el de su hijo, que por suerte se recuperó, y no hubo más contagios. La gente permaneció en sus casas, cumplió la cuarentena como corresponde, y ahora tenemos que salir nosotras a darles una mano porque obviamente la mayoría está sin trabajo. Son toda gente que trabaja en obras de construcción, muchos padres que eran el sostén de su familia y a quienes dejaron de contratar por este tema”, se lamentó Celeste, quien tiene un largo recorrido solidario en su haber: desde los 14 años que trabaja por su barrio, y durante ocho fue presidenta de la Unión Vecinal, elegida por la gente.

“Vengo desde chica ayudando, porque yo lo viví, lo pasé, hemos luchado y hoy se les está dando una mano a los vecinos. Mi mamá es jubilada, somos gente trabajadora y tenemos el negocio, pero con el tema de la economía tampoco está funcionando muy bien. La gente se siente muy apoyada por nosotras, porque cuando pasa algo siempre vienen a pedirnos auxilio”, ejemplificó.

Su número de teléfono es (011)23186312. Cualquier colaboración que le puedan acercar será bien recibida.