Sentido homenaje a los caídos en la tragedia de Puerto Madryn

Bomberos de Escobar y de otros distritos bonaerenses participaron del acto por el 27 aniversario del voraz incendio que se llevó la vida de 25 jóvenes camaradas. La cita fue en el Mercado Central de Buenos Aires.

Ayer se cumplieron 27 años de una tragedia que enlutó a la ciudad de Puerto Madryn, el 21 de enero de 1994. Allí 25 bomberos voluntarios, cuya mayoría eran menores, perdieron la vida en servicio. Camaradas de Escobar, de General Rodríguez y de todo el territorio bonaerense homenajearon en el predio del Mercado Central de Buenos Aires a los caídos aquel 21 de enero de 1994.
Roberto Giordano, bombero voluntario de General Rodríguez, con un grupo de bomberos activos y en reserva que se llama “Amigos de siempre” estuvieron allí. El Diario de Escobar dialogó con él.
“Hace unos minutos nomás terminamos este acto de los 27 años, sencillo, cortito” dada las medidas preventivas en torno a la pandemia que este año desalienta cualquier posibilidad de encuentros masivos, pero el doble de emotivo y con ese gustito a íntimo.
Hace varios años que Giordano y un grupo de compañeros intentaban llevar adelante el recordatorio en este lugar del conurbano bonaerense tan emblemático para ellos, ya que allí se encuentra el monumento a los caidos en ese trágico episodio ocurrido en Puerto Madryn, en 1994. Finalmente este año el deseo se concretó y a pesar de lo abandonado que está el lugar, producto del saqueo de las piezas de bronce que recordaban a cada una de las víctimas, nada opacó “el espíritu del encuentro”.
Gente de San Antonio de Areco, de Exaltación de la Cruz, Bomberos de Escobar, camaradas de Solís, de General Rodríguez, de Villa Ballester, compañeros de La Matanza junto a un escuadrón de cadetes llevaron a cabo este reconocimiento con el sentimiento a flor de piel. El día también acompañó y la bandera se izó sobre un cielo celeste inmaculado y un sol radiante que iluminó los tonos de una colorida ofrenda floral. Un minuto de silencio, luego un puñado de palabras alusivas y un ferviente aplauso generalizado enmarcaron este acto homenaje, del que además participaron las autoridades del Mercado Central.
Dado los saqueos y la falta de mantenimiento, se prevé que en corto tiempo lo que queda de este monumento que se alza en este predio bonaerense pueda ser trasladado a Puerto Madryn , tierra donde ocurrió la tragedia.
“Además de las placas identificatorias, faltan adornos que tenían en la estructura metálica a la altura de la cintura, que representaba una lanza de bomberos que es por donde sale el agua, la punta de la manguera. En total habían 25 lanzas, una pensando en cada chico, tenían la bomba con una fuente con agua. De eso ya no hay nada. Todo fue saqueado. Quedan algunas placas que no son de bronce. Dado los recurrentes robos se habían reemplazado por yeso, pintadas color bronce y quedaron 4 o 5 nomás. Después lo que quedó fue la estructura metálica por donde estaban puestas estas 25 lanzas que es el fondo del monumento, los mástiles y todo lo que fue construido de hormigón”, relató Giordano.

EL TRÁGICO HECHO

El 21 de enero de 1994, 25 jóvenes bomberos voluntarios de Puerto Madryn, de entre 11 y 23 años de edad, salieron a apagar un incendio forestal.
El fuego se había iniciado a las tres de la tarde en unos campos situados al noroeste de la ciudad. Algunos, fueron vestidos ligeramente de verano, sin uniformes ni equipos, otros estaban en ojotas. En medio de la ardua tarea de combatir las llamas, los sorprendió un cambio de viento. El fuego los envolvieron y todos murieron asfixiados.
Eran Daniel Araya, Mauricio Arcajo, Andrea Borredá, Ramiro Cabrera, Marcelo Cuello, Néstor Dancor, Alicia Giudice, Raúl Godoy, Alexis Gonzáles, Carlos Hegui, Lorena Jones, Alejandra López, Gabriel Luna, José Luis Manchula, Leandro Mangini, Cristian Meriño, Marcelo Miranda, Juan Moccio, Jesús Moya, Juan Manuel Paserini, Cristian Rochón, Paola Romero, Cristian Yambrún, Cristian Zárate y Juan Carlos Zárate.
“Para uno, sea 1 o 25 siempre duele que se muera un bombero en servicio. Quizás por la magnitud uno tiene más presente este incendio que cualquier, pero todas las pérdidas duelen.” Así concluyó la charla Giordano, entre la reflexión y el pensamiento.