Salvaron la vida de un bebé que había caído a una pileta

Los protagonistas de esta historia son dos agentes de Prevención Comunitaria, quienes gracias a las insistentes maniobras de recuperación, reanimaron a un bebé de 11 meses que se había ahogado.

Hay quienes creen en los milagros y quienes no. Para los esperanzados y para los no tanto, la siguiente historia va a tocarles el corazón con igual tenor. Y más aún en vísperas de Navidad. 

Ayer por la mañana ingresó un llamado al Centro de Monitoreo de la localidad de Garín. El mismo solicitaba urgente ayuda para un bebé de 11 meses que había caído en la pileta de una casa, ubicada en Los Álamos y Rucci.

De manera automática se dio aviso a SAME, Defensa Civil y Prevención Comunitaria, cuyo móvil número 20 se encontraba a dos cuadras del lugar y fue el primero en llegar a la casa.

Allí, los agentes José Toledo y Matías Albornoz se encontraron con una situación desesperante: el bebé no tenía signos vitales. Con enorme profesionalismo y decisión, comenzaron a realizarle RCP como única posibilidad de salvarle la vida. Pero no solo eso. También decidieron subir al pequeño al móvil de Prevención Comunitaria y trasladarlo a la UDP. En el trayecto hasta el centro de salud, y mientras continuaban con maniobras de recuperación, el bebé, de nombre Lisandro, abrió sus ojitos y comenzó a llorar.

Los médicos de guardia de la UDP hicieron el resto: mantuvieron a Lisandro en observación, corroboraron la estabilidad de su estado de salud y ordenaron su traslado, acompañado por Jaquelín, la mamá, al sector de pediatría del Hospital Erill.

Este tremendo ejemplo de humanidad con final feliz es una muestra más de la importancia de tener un sistema de emergencia moderno y profesionales comprometidos con el servicio a la comunidad. Existen hombres y mujeres que todos los días ponen en riesgo su vida para salvar las del prójimo. 

¡José Toledo y Matías Albornoz, son verdaderos héroes!