Reseña del profesor de historia Gustavo Isetta

En el día de ayer, 7 de mayo, jornada en que la emblemática dirigente argentina María Eva Duarte de Perón hubiese cumplido 101 años, el profesor de historia local, Gustavo Isetta, realizó una reseña en la que destaca el valor de su legado ideológico y político en el contexto de crisis social, económica y sanitaria.

Profesor Gustavo Isetta.

“Han pasado más de 100 años del nacimiento de Eva Duarte de Perón, más conocida como Evita, y todavía su ejemplo, su lucha, sus dichos, sus hechos, demuestran que es posible ser comprometido con los otros, es posible ser comprometido con la sociedad, con la salud, la educación… El estar bien en el mundo, el poder tener un trabajo, el poder edificar una familia es posible teniendo los ideales que tuvo Evita y teniendo la fuerza que tuvo Evita. Ella fue, sin lugar a dudas, la polea de transmisión entre la proyección y la estrategia del general Perón, y ella fue el final de esa polea, es decir, el llegar a concretar esos ideales, esa acción posible, esa acción real de lo que se ha llamado y se llama todavía el justicialismo, el peronismo. Ella está viva, es uno de esos personajes en la historia que siguen vivos, porque lo que ha hecho, ha dejado una marca realmente notable que crece ante cada necesidad que tengan los más humildes, que tengan los más carenciados, los ‘grasitas’, como decía ella. Para ella, regalar una máquina de coser era darle a un pobre el instrumento para salir adelante, pero primero había que ayudarlo a salir de lo bajo que estaba por efecto, por supuesto, de dos elementos: un capitalismo deshumanizado totalmente y una tensión ideológica en el mundo en ese momento. Fijémonos en ese momento de plena Guerra Fría, y ahora en un mundo unipolar donde todavía escuchamos cosas como que ‘no importa la salud pública’, no vamos a fundar más hospitales’, ‘la Secretaría de Salud no tiene razón de ser…’ Todavía escuchamos esas cosas a más de cien años de toda esa vida fulgurante que tuvo Evita, es decir que su lucha continúa, y su ejemplo la hace viva, ¡Evita vive!”