Que la vida vuelva a florecer

Un grupo de viveristas del partido de Escobar se comunico con nuestra redacción a fin de hacer conocer la difícil situación económica que están atravesando.

Se trata de un grupo de viveristas y floricultores de zona norte de la provincia de Buenos Aires, que trabajan y viven en Escobar. “Acá hay cientos y cientos de productores. Nuestra ciudad es la Capital Nacional de la Flor. Estamos pasando un muy mal momento, sin recibir ayuda de ningún organismo público ni privado.  Ya hicimos los pedidos correspondientes para que nos ayuden a atravesar la difícil situación económica que estamos atravesando pero hasta el momento no hemos rcibido ninguna respuesta para poder salir de esta crisis” – dijeron en una carta enviada a este matutino y agregaron: “Hemos golpeado muchas puertas y no nos escuchan, lo único que nos dicen es que cambiemos de rubro, pero eso es muy difícil para nosotros de un día para el otro y sin

ningún tipo de ayuda. Nuestras familias no están preparadas para hacer el cambio de rubro en este contexto tan duro e incierto”.

Los viveristas explicaron cómo funciona “normalmente” el sector, para que autoridades y ciudadanía entiendan de manera más completa la problemática; “Nuestro sector trabaja fuerte de agosto a octubre, como una temporada de 3 meses. Después se vende muy poco hasta diciembre. Luego llegan las vacaciones y a mitad de febrero se empieza a mover de nuevo el mercado. Pero justo en marzo llegó el coronavirus y ya vamos más 70 días sin ingresos en nuestras casas. Esta pandemia nos arruinó a todo.”

Según el testimonio de quienes trabajan con plantas ornamentales tuvieron que tirar el 70/80% de su producción, y el resto se está por tirar. Estas plantas son temporarias, no pueden esperar, así que lo que no se vende se termina descartando

Los viveristas de Escobar la estamos pasando muy mal. Cuando comenzó la cuarentena, no tuvimos espacios donde comercializar y no venían los compradores a llevarse mercadería. No tenemos ingresos y tenemos que pagar los alquileres, también a los semilleros que quedamos endeudados al comprar los plantines, es una situación muy difícil económicamente para nuestras familias humildes”.

La pérdida económica supera los $40.000 mensuales, por

Familia. A esto se suma una realidad donde el Estado ni siquiera puede participar y tiene que ver con la elección que cada hogar hace de los gastos que considera esenciales, y ya nadie compra plantas ni flores,  el principal gasto lo realizan en alimentos e insumos de higiene.

“Creemos imperiosa la implementación de créditos para reactivar a nuestro sector y un subsidio compensatorio que pueda cubrir las necesidades básicas durante el tiempo que la provincia de Buenos Aires mantenga el estado de emergencia sanitaria por el

COVID-19. Deseamos con todo nuestro corazón que luego de esta pandemia la vida nos vuelva a florecer. Porque todas y todos nos merecemos una primavera llena de colores, después

de tiempos tan grises” – culminaron diciendo.