Profundo dolor de la juventud escobarense ante la muerte de Santiago Valerga

SE QUITÓ LA VIDA

La comunidad escobarense se vio conmocionada en las últimas horas ante el fallecimiento de Santiago Valerga, de 33 años. Años atrás la familia había perdido a Esteban, su hermano en un accidente automovilístico.

Alrededor de las 22 horas del pasado miércoles, y tras un llamado al 911, se desplazó un móvil policial de Comisaría Primera de Escobar a calle Pasteur 576, de la ciudad de Belén ante un posible hecho de suicidio. Al arribo los efectivos encontraron al joven semi-suspendido del techo de una de las habitaciones del domicilio.

De manera inmediata se pone en conocimiento de la situación al instructor judicial en turno de la Ufi N° 5 de Escobar Dr. Velázquez, quien imparte directivas de rigor y se instruye carátula como Averiguaciones causales de muerte.

Santiago era un joven muy conocido de nuestro distrito, al igual que su hermano Esteban Valerga, quien muriera a los 22 años en un accidente automovilístico el 15 de agosto del 2013.

Desde entonces Santiago, fue cayendo en un estado de depresión, circunstancia que supone la drástica determinación del joven, ya que nunca superó la muerte de su hermano.

Vaya nuestras condolencias a su familia y amigos.

A partir de las primeras horas de ayer, jueves, una vez conocida la noticia, innumerables muestras de pesar y cariño aparecieron en las redes sociales por parte de sus amigos y amigas. Esta tragedia que enluta a una querida familia escobarense fue reflejada de manera contundente en un mensaje enviado por EZE Ramos Chávez a sus amigos. 

 

Que increíble valentía en tan mala decisión.

Cuanto deseo de reencuentro en una despedida triste, vacía.

Cuanto alivio, cuanta paz, cuanta triste felicidad encontrada en un acto de desahogo.

Cuanta admiración en una mujer, cuanto respeto.

Cuanto nuevo dolor en las calles de una nueva noche.

“Yo veo el futuro repetir el pasado”.

Las familias, los amigos, los cercanos, y los nuevos. Hasta los curiosos.

Que calle interrumpida por aquellos que no encuentran razón en una despedida pronta.

Otro llanto, otro silencio. Un abrazo.

Esa mujer…

¿Aún duda de su poder? ¿De su amor? ¿De sus fuerzas?

Esa mujer, que aún sigue de pie. Y te abraza, e intenta aliviarte, consolarte.

Juntos estuvieron siempre. No veías a uno sin el otro.

En sus palabras… se admiraban, lo notabas fácilmente, solo por uno ser el mayor, y el otro un loco enamorado de la vida.

Se divertían, se acompañaban. Soñaban juntos.

Eran hermanos.

“Quisiste con ternura y el amor te devoró de atrás, hasta el riñón”.

Pero no hay que juzgar las decisiones, los actos de voluntad propia.

Pudimos haber culpado al destino aquella vez.

Pero esta vez…

El amor tiene estas cosas, te llenan de vida en una gran parte, o puede también provocar estas otras.

Pero solo es justificado cuando el amor es real, verdadero y puro.

Ellos se amaban.