Paula Meléndez, el recuerdo de un femicidio sin resolver

Ayer se cumplieron 5 años de la desaparición física de Paula Meléndez, la mujer que a los 88 años de edad fue atacada y abusada sexualmente en Ingeniero Maschwitz el 7 de febrero de 2016.

Tras meses de internación, falleció el 9 de marzo de ese mismo año. Su violador continúa suelto y su familia sigue pidiendo “justicia”.

A continuación publicamos la carta de una de sus hijas, quien desea que a nadie más le suceda lo que a “Paulita”.

CRUZARTE EN EL CAMINO DE TU VERDUGO

Eso nos pasa a las mujeres. Altas, bajas, rubias, morochas, maquilladas, sin maquillar, flacas, gorditas, en tacos o en ojotas, con o sin escote, con mini faldas, sin mini faldas, con pantalones ajustados o en jogginetas… jóvenes, niñas o ancianas. Cuando los machos nos consideran de su propiedad, para llevar adelante malos tratos, abusos o cuanta cosa se les cante, gozarán de la impunidad que este sistema les otorga… los machos proponen, el sistema dispone… todo al servicio de vuestros señores, sean lúmpenes o eruditos.

Caminar por una calle un domingo de febrero a las 9 de la mañana, para Paula fue fatal. Salió de su casa con su bollito de cien pesos en la mano para sus compras, y jamás pudo volver a pasar por su portón. La impunidad se le vino encima, la empujó y la abusó, como la sigue abusando hasta el día de hoy; como abusa la justicia putrefacta de todas las mujeres vulnerables.

El chacal la esperó paciente, para arrebatar su vida, sus sueños, su felicidad; para dejarla en un estado de shock emocional del que nunca pudo salir; para abusar su piel y su alma; para desgarrar sus piernas a punto de no recuperarse jamás. Y morir asi, con los ojos de su violador clavados en la retina.

Ese mismo violador que andará rumiando su próxima víctima, o que quizas también ya la empujó, la salivó, se le tiro encima jadeante con su instinto de macho asqueroso. 

Tal vez así se entienda, que no se puede decir si es mas mierda el violador que la justicia que nunca lo buscó. La justicia que nos dice a los familiares: “conseguime pruebas”, la justicia que te amedrenta, la justicia mugrienta de las fiscalías con olor a violencia.

5 años sin Paula, pero también 5 años de incansable lucha y de memoria viva de todas las personas que sí se comprometen con el derecho humano de la vida que a Paula le arrebató un desconocido.

Un desconocido que “alguien” seguramente conoce, y que alguna vez vamos a saber quién es.

Mientras le seguiremos recordando a la  Fiscalía Nro 4 de Escobar que su “perspectiva de género” no es suficiente, y que sigue en deuda con Paula, sus familiares y amigos y con toda la sociedad, por ser responsable de que un violador esté suelto.

#JUSTICIA X PAULA