Nuevas tradiciones en la celebración de la Navidad

En una época de profundos y significativos cambios sociales, las generaciones más jóvenes fueron moldeando nuevas tradiciones y rituales navideños.

La comida es por supuesto uno de ellos pero no el único: entre estos nuevos modelos festivos también se vislumbran el menor uso de pirotecnia y su reemplazo por globos de deseos en solidaridad con los niños con espectro autista y mascotas; regalos con menos envoltorios y hasta el reemplazo de un objeto material por una experiencia para los niños. 

Todavía recuerdo la mesa llena de comida que había sobrado de la Nochebuena de hace un par de años y el insuficiente espacio que tenía en la heladera para guardarla, a pesar de que siempre los familiares se llevaban alguna vianda. Muchas de esas preparaciones terminaron en el tacho de la basura, como si se tratara de un destino inevitable. 

Muchos de estos cambios son minoritarios pero a la vez muy visibles. Antes no se discutía el modelo de fiesta y ahora está empezando a hacerse. Se dio un cambio en cuanto a la incorporación de nuevos valores.

Hay varios estudios que demuestran que estos cambios no son realizados solamente por los jóvenes, sino que estos tomaron la posta de sus padres que habían empezado a manifestar cierto malestar o crítica en torno a las fiestas, y están modificando lo que no les gusta. 

Existe una revisión del sentido de las fiestas. Algunos paradigmas se incorporaron como el sufrimiento animal o la de los niños con espectro autista que son variables muy bienvenidas; lo mismo con la comida: la opulencia de los alimentos no está bien vista y se apunta a las mesas más austeras. Son todas las modificaciones genuinas de las conductas sociales que no son masivas, pero marcan el camino.

Comida

El no desperdicio de alimentos en las Fiestas es uno de estos cambios que vemos. La Argentina está recién empezando, pero de un año a otro he notado que existe más conciencia. De todas maneras no es fácil porque venimos de una tradición ítalo- española donde se celebra la abundancia. Lo de la comida más austera se está empezando a considerar recién ahora. Esto pasa en las nuevas generaciones; los más grandes tienen el chip de la hambruna de la guerra y de acumular por las dudas.

Según datos de distintas fundaciones que llaman a donar la comida que no se consumió, al menos un tercio de todo lo que hay en la mesa navideña termina en la basura. Por eso, el Banco de Alimentos de Buenos Aires desarrolló una app que agiliza la donación de comida y su entrega a las organizaciones sociales que dan de comer a miles de personas por día. Una solución que sirve y mucho para lograr el objetivo que varios se proponen de desperdicio cero en Navidad y Año Nuevo.

Otra diferencia es la gran aceptación de las diversas elecciones alimentarias. Están los vegetarianos, los veganos, los crudiveganos, los celíacos que aunque no lo eligen deben llevar una dieta distinta. Eso antes era un posible motivo de tensión, pero ya no; por el contrario, se toma en cuenta a la hora de armar el menú festivo. La diversidad que vemos en la sociedad también se trasladó a la comida. Uno sabe a quién invita; pensar una opción para esa persona está bueno. Pero si no queremos o no podemos hacer algo especial para ella vale decir: “Yo voy a preparar esto, si no les gusta o tienen restricciones, siéntanse libres de traer lo que les guste”, de hecho ya muchos lo hacen.

Sin embargo, las grandes comilonas también parecen estar cayendo en el olvido a causa de la salud. Un estudio realizado por Taste Tomorrow en 40 países entre 17 mil consumidores arrojó que los tres factores clave de decisión de compra de alimentos en esta época son salud, frescura y sabor. “La salud hoy es un factor fundamental a la hora de elegir qué comer y define a un consumidor más consciente”, sostiene el estudio.

Pirotecnia

Otra tendencia que año a año se afianza es la del uso de pirotecnia. Además prohibiciones municipales, la mayor conciencia sobre el daño que puede provocar en niños autistas y mascotas, y el poco clima festivo, se sumó el cuidado del medio ambiente por las emisiones de COo2. Por estos motivos, las bombas de estruendo empezaron a ser reemplazadas poco a poco por opciones más “friendly”, como los tan conocidos globos de deseos que se prenden y se sueltan para que vuelen libres por el cielo.

Las campañas por WhatsApp y otras redes sociales, donde se llama a no utilizar pirotecnia cerca de una casa que esté identificada con un listón o muérdago azul en su puerta (color que simboliza al autismo) se han viralizado hasta lograr una mayor conciencia y empatía en la comunidad.

Regalos

Desde hace un tiempo se viene hablando de un cambio en la manera de regalar. Y en esto también tienen influencia las nuevas generaciones, que muchas veces privilegian la experiencia por sobre el objeto material.

Sin embargo, esto también está trasladándose a los más pequeños. Aunque parece difícil que un niño pequeño renuncie a la ilusión de abrir un regalo con su nombre en el árbol, esto también puede estar empezando a cambiar. En este sentido, una empresa lanzó una caja de experiencias para niños de 6 a 12 años. Desde aprender una actividad en familia, hasta animarse a escalar por primera vez, o sacarse el miedo al agua en una clase de surf, o simplemente disfrutar de una rica comida. 

Este nuevo lanzamiento fue pensado para que los más chicos se vinculen con lo que significa vivir una experiencia, y no sólo recibir algo material, que queda olvidado en un cajón de juguetes

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A tono con los cambios sociales, la Navidad se renueva con rituales acordes a la época. Lo único inalterable es juntarse a celebrar. El cómo hacerlo está en pleno proceso de deconstrucción.