Mujer australiana contará su vida en una granja de Escobar

EN UN DOCUMENTAL

En un viaje turístico por Latinoamérica, Lucy Alexander se asentó hace siete años en “La Cañada”. Enamorada de Argentina, contará su día a día en la comunidad de huertas de Ingeniero Maschwitz.

Por su cambio de vida y la defensa que hace de su “lugar en el mundo”, Lucy Alexander, una australiana de 31 años, será protagonista de un documental que el canal Construir TV realizó sobre ella y su vida como extranjera en nuestro país. Se estrenará el miércoles y formará parte de una producción de seis episodios, cada uno enfocado en la historia de un migrante diferente que se instaló en Argentina. 

Fue allá por el 2013 que Lucy había decidido emprender un viaje por Latinoamérica como mochilera, donde recorrió Bolivia y el norte y sur de Argentina. Sin embargo, cuando pasó por Uruguay un grupo de amigos le aconsejó visitar un lugar específico en el norte del Conurbano Bonaerense: la granja “La Cañada” en Escobar.

“Me hablaron de una huerta orgánica que existía acá y me dieron muchas ganas de venir a visitarla, quizá también trabajarla y ayudar. Y simplemente vine. Sin conocer ni de quién era. Jamás había escuchado de Escobar tampoco. Pero llegué y conocí al que es ahora mi compañero de vida”, cuenta Lucy Alexander.

Lucy llegó a Argentina hace siete años, se asentó en Escobar y, desde entonces, vive con su pareja en Ingeniero Maschwitz con la que tiene una hija de un mes y medio, Violeta. Lucy comenzó a volverse conocida en redes sociales por dos grandes motivos. Uno es su rutina: se sumó a una granja que se convirtió en su principal sustento, ya que se dedica a vender comida con producción casera desde (literalmente) la raíz. La otra causa es su fanatismo por Argentina.  

Mientras cada vez se habla más de aquellos jóvenes que buscan irse del país por la crisis e inestabilidad que dejó la pandemia, Lucy repite que aquí encontró su hogar e invita a otros extranjeros a venir.

“Cuando la gente me pregunta qué hago acá, yo contesto que durante casi siete años yo he construido toda mi vida. Acá tengo a mi familia, a mi hija”, explica. “Yo entiendo que cuando la gente me pregunta eso es porque ven todo el clima económico y político. Pero yo creo que pude crear mi espacio aquí en la huerta y me siento privilegiada”, dice.

Vivir en el extranjero implica desafíos, muchas veces sin una red de apoyo cercana, y sobre todo lejos de los afectos y costumbres. Sin embargo, Lucy Alexander sólo destaca lo positivo. “Es muy enriquecedor por todo lo que uno puede aprender”, sintetiza.