Más muertes y desapariciones vinculadas al descuartizador

PILAR – El caso del hombre que descuartizó a una mujer, y esparció restos de ese cuerpo en la localidad de Villa Astolfi para luego suicidarse, sigue generando conmoción al haberse conocido información sobre otras causas que lo tienen como principal protagonista. Las irregularidades en las investigaciones de cada uno de los casos resultan repudiables y “llamativas”.

El hombre, que fue identificado como Esteban Lorenzo Duarte Martínez, de 57 años, aterrorizó a la población pilarense y despertó una seguidilla de casos donde hay más muertes y desapariciones que están vinculadas a él.

Quedó confirmado que el cuerpo desmembrado pertenecía a Antonia Brizuela, una mujer con la que Duarte se había casado en noviembre del año pasado. Sin embargo, se intenta establecer si todos los restos encontrados esparcidos en la vía pública y en su casa de José C. Paz pertenecen a la misma persona.

Según fuentes de la investigación, Duarte cuenta con un frondoso prontuario vinculado a robos y estafas, y es el responsable de un femicidio ocurrido en 2005, por el que estuvo preso 11 años. Existen tres desapariciones de personas que, hasta el momento, no se sabe qué pasó con ellas, todas con alguna relación con Duarte.

El primero de los casos conocidos, hasta ahora, data del año 2004. El 28 de abril de ese año, desapareció de su casa Viviana Altamirano, una joven de 22 años que residía en el barrio Las Tunas de Pacheco, en Tigre.  Tras 15 años sin saber lo que pasó, la familia de la joven revivió todo su derrotero tras volver a conocer rastros de Duarte. Su tía, Graciela Altamirano contó que se siente “desesperada” porque al enterarse del accionar de Duarte en Pilar, ahora sospecha lo peor sobre lo que pudo haberle hecho a Viviana.

El día de la desaparición la vieron dialogando con él, que era vecino y se fue del barrio durante 2 meses y medio. La familia pidió a la Fiscalía que allane la casa de Duarte en Las Tunas o en Del Viso, donde este hombre tenía familia. Tras varios meses de golpear puertas de oficinas judiciales, finalmente se allanó el domicilio de Del Viso. Encontraron su ropa. Todas las prendas con las que ella había desaparecido. El hallazgo lo había hecho un vecino lindero que al limpiar el techo de su casa vio una bolsa de residuos con una campera, un jean, zapatillas y ropa interior, aunque sin rastros de sangre. Tras esa pista, Duarte estuvo retenido un mes, en 2004, pero luego lo liberaron. La policía le decía a la familia de Vivi: “Ya la van a encontrar, seguro en alguna provincia”.

Pero esas esperanzas se desvanecieron cuando supieron que en 2005 Duarte había asesinado a su concubina, una mujer de apellido Orellana, a quien mató de un fierrazo en la cabeza. La mujer estaba embarazada. Él la dejó abandonada en un centro asistencial y se dio a la fuga. Por lo que se supo, Orellana le había reclamado que le diga qué había hecho con una hija que tenían en común y también, aparentemente, tenía datos sobre Vivi. La mujer agonizó tres días y murió. Por el asesinato de Orellana, Duarte estuvo 11 años preso, pena que cumplió en marzo del año pasado. Al prontuario de Duarte, se suman otros dos casos de personas que permanecen desaparecidas.

Una de ellas es Mercedes Gauto, oriunda de la zona de González Catán. La mujer fue pareja de Duarte y su familia la busca desde agosto del año pasado.

El último contacto que tuvieron con Mercedes fue por medio de un mensaje de texto, donde la mujer indicaba que se iba a ir de vacaciones con Duarte y que también iba a cambiar su número de teléfono.

“No tenemos novedades de nada, queremos que nos ayuden, hace 5 meses que la estamos buscando”, pidió la familiar de Gauto, luego de confirmar que la mujer desmembrada no era Mercedes.

A la desaparición de Gauto se suma otro caso más. Es el de Guillermo Díaz, un hombre que había contactado a Duarte, aparentemente para concretar la adquisición de un terreno. La última vez que se supo de él fue en noviembre del año pasado.

“El 16 de noviembre salió con esta basura y hasta hoy está desaparecido”, indicó Mónica Carrete. Ambos se habían conocido en la cárcel, donde Díaz había cumplido una condena por estafa.

Los allegados a Díaz están convencidos de que Duarte lo asesinó. “Los días posteriores usó el auto de Guillermo para moverse y encontramos una cámara en la que se lo ve (a Duarte) cobrando el cheque que Guillermo tenía el día que desapareció”, contó Rodrigo De Sousa. La causa quedó en manos de la Fiscalía de Delitos Conexos, a cargo de Gonzalo Acosta, quien solicitó una serie de allanamientos en la vivienda de Duarte, e incluso su detención. Para el fiscal, Duarte asesinó a Díaz e hizo desaparecer el cuerpo.  Pero el 3 de enero de este año, el Juzgado Nº 4 de San Isidro desestimó ese pedido por falta de pruebas.

Ante la cantidad de casos, los familiares de las personas involucradas ahora piden que se unifiquen las causas para poder acceder a los datos de cada uno de los casos, que se cotejen ADN de las personas desaparecidas con todos los restos humanos que se vayan encontrando, y finalmente saber qué pasó con sus allegados.