Los cuerpos de Cristina y su hija fueron encontrados por dos canes maschwitzences

El sábado pasado se confirmó que una madre y su hija de siete años estaban desaparecidas desde el día 25 de marzo en Monte Chingolo. Las pesquisas apuntaban a un crimen y el principal sospechoso era la pareja de la madre que también estaba desaparecido desde el mismo día.

En las últimas horas, ambos cuerpos fueron hallados en el patio continuo a su vivienda gracias a la tarea de dos perros rastreadores de Ingeniero Maschwitz.

En la labor de búsqueda y hallazgo de los cuerpos tuvieron una tarea fundamental los perros Bruno y Max de la Escuadra Canina de la Secretaria de Seguridad de Escobar y sus entrenadores: Diego Tula y Raquel Peralta, quienes, una vez más, intervienen positivamente en el caso policial.
Los animales encontraron los cuerpos en la casa donde vivía Cristina. El olor indicial no lo sintieron desde el mismo terreno de la vivienda, sino que lo detectaron desde uno aledaño, con un paredón de ladrillo mediante. La Policía Científica decidió volver a revisar el patio de Cristina, a causa de la insistencia con la que los canes indicaban desde la casa vecina que había algo del otro lado del paredón. Cabe destacar que, la casa de Cristina ya se había descartado en la búsqueda, porque previamente a que los canes maschwitzences trabajaran en la investigación, habían recorrido el patio seis perros buscando los cuerpos. Por esta razón, Bruno y Max fueron llevados a trabajar en el terreno contiguo, desde donde pudieron oler la zona del entierro.
Primero trabajaron con Bruno, el can que es específico para la búsqueda de personas con vida, con el que levantaron impronta en el domicilio de la víctima. El rastro que indicó fue desde la vivienda hasta una zona donde se encuentra una parada del colectivo. Posteriormente, esto fue cotejado con las cámaras de seguridad, las cuales mostraron que el único que salió de la vivienda fue Abel, el novio de Cristina.
Sin quedarse conformes, los entrenadores decidieron trabajar con su otro can, Max, quien realiza búsqueda de cadáveres. Raquel Peralta explicó el proceder: “Max trabaja suelto, lo largué, se paró en el tapial e hizo dos veces la misma marcación. Le hicimos la sugerencia al fiscal, y un policía de Científica realizó la excavación del otro lado. Desgraciadamente se dio con los cuerpos”, dijo la adiestradora.

No es la primera vez que la Escuadra Canina de la Secretaria de Seguridad de Escobar contribuye para la resolución de casos policiales de relevancia pública. Uno de estos fue por ejemplo el caso Anahi, en el cual el can Bruno indicó cual era la casa de Bazán, el único detenido por el crimen de la joven.
En esta dupla, Raquel Peralta al ser adiestradora realiza el entrenamiento para la obediencia del perro, y la selección de cada uno según la disciplina. Diego Tula tiene la labor de instrucción, de formar al perro en la siguiente etapa. En cuanto al trabajo realizado por la Escuadra Canina de la Secretaria de Seguridad, Raquel Peralta quiso dar una gratificación: “Quiero realizar un agradecimiento al intendente Ariel Sujarchuk. El Municipio de Escobar es el único que tiene rastro específico”. A raíz de esto, es que son llamados para este tipo de trabajos por el Ministerio de Seguridad, fiscales, entre otras autoridades, con el fin de realizar una labor esencial de investigación.