La historia se repite: otro joven ahogado en el río

El muchacho, oriundo de la localidad de Pilar, se había lanzado a nadar y a los 150 metros de la costa desapareció de la vista.

En los últimos meses surgieron varios casos de jovenes que salían a pasear en sus botes o a pescar y que, al arrojarse al nadar, desaparecían. Todos con el mismo trágico final de una persona que fallecía ahogada.

Lo que sucedió en la tarde del día miércoles no es diferente. En el Paraná de las Palmas, un joven de aproximadamente 30 años desapareció cerca de las 18:00 horas luego de haberse arrojado a nadar.

La víctima era oriunda del barrio Carlos Pellegrini, de la localidad de Pilar. Había recorrido en bicicleta desde su casa hasta Escobar para pasar un día de pesca. Lamentablemente decidió tirarse un chapuzón y se perdió su rastro.

Según lo que habría declarado su familia, el joven solía arrojarse a nadar a los ríos debido a que “sabía nadar bien”. Sin embargo, las aguas del río Paraná son peligrosas.

“Son aguas turbulentas. Hay carteles por todos lados que indican que se prohibe tirarse al agua, ni siquiera en una parte playa. El río es traicionero, no es como el mar, no tenés playa”, comentó a este medio el director general de Defensa Civil de Escobar, Juan Carlos Toledo.

Aún al cierre de esta edición, en el lugar trabajaba personal de Prefectura y de Defena Civil de Escobar, con el fin de poder hallar el cuerpo del joven.

“En el río Paraná es muy difícil encontrar un cuerpo, es muy complejo. Mucho más cuando derivó a un lugar muy distanciado de la orilla. Estamos trabajando a 150 metros de la orilla, que es donde los testigos dijeron que lo vieron por última vez. Cuando llegamos al lugar estaba muy picado el río, así que será suerte si lo encontramos pronto”, manifestó Toledo.

Según contó el director general de Defensa Civil, el único trabajo que se puede hacer, lamentablemente, es rastrear con ganchos, dado a que hay tráfico naviero de alto porte. “El buzo no se puede meter, tendríamos que sacar el tráfico náutico pesado”.

Los cuerpos sumergidos permanecen bajo la superficie debido a la relación directa con la temperatura del agua. Cuando un sujeto fallece ahogado se sumerge y, cuando empieza a descomponerse, se forman gases que permiten que disminuya su densidad, logrando que el cuerpo flote.

“El agua tenía temperatura, lo que ayuda a la descomposición del cuerpo para que este salga en 48 horas. Si el agua está fría, tarda mucho más en descomponerse el cuerpo y en levantar flote”, cerraba Toledo.