Jubilaciones: 2021 con nueva fórmula de ajuste

Reemplaza la fórmula suspendida por la Ley de Emergencia. Habrá aumentos en marzo, junio, septiembre y diciembre.

Por Guillermo LoCane

(@contadorlocane)

La fórmula es similar a la que se estableció en 2008 en el primer Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner y que estuvo vigente hasta fines de 2017, cuando el Gobierno de Cambiemos logró votar una receta diferente para el cálculo de haberes, que tenía en cuenta la variación de precios como uno de sus componentes, lo cual ahora se dejó de lado.

Pérdida acumulada

Según el Frente de Todos, con la fórmula actual los jubilados perdieron un 19% de poder adquisitivo, mientras que con la anterior habían podido ganarle a la inflación en un 26% en todo el período 2009-2017. Lo cierto es que, en 2020, por decreto, el haber mínimo aumentó 35,3% y la máxima un 24,3%. Si la inflación anual termina siendo cercana al 40%, parece evidente que los dos rangos perdieron poder adquisitivo. Los incrementos por decreto, por otra parte, resultaron inferiores al 42% que correspondía por la movilidad suspendida en diciembre de 2019. Pese a los reclamos, los cambios que trae la nueva ley no incluyen una recomposición de la pérdida acumulada.

Haberes al descenso

Los próximos aumentos se aplicarán así sobre haberes disminuidos. Por caso, el 70% de los jubilados y pensionados perciben desde diciembre una jubilación mínima de $19.035, por debajo del salario mínimo de $20.587 y de la canasta del jubilado, de $49.600.

Incertidumbre

El empalme entre los aumentos sin movilidad y la nueva ley genera incertidumbre.

Para algunos, la suba por decreto otorgada en marzo de 2020 corresponde al tercer trimestre de 2019; la de junio, al cuarto trimestre de 2019; la de septiembre, al primer trimestre de 2020; y la de diciembre pasado, al segundo trimestre de este año. Siguiendo ese razonamiento, el aumento en marzo próximo debería corresponder al tercer trimestre y no al cuarto de 2020. De lo contrario, según este cálculo, el nuevo índice se “comerá” un trimestre como ocurrió en 2017.
Para otros, las subas de este año en rigor no respondieron a ningún cálculo de movilidad, sino que fueron aumentos discrecionales por la suspensión de la fórmula vigente hasta el año pasado. Desde ese punto de vista, habría que compensar el segundo semestre completo del 2019. Para el Gobierno, por el contrario, el acople de la nueva fórmula con los ajustes otorgados por decreto en 2020 no se salteará ningún período a la hora de realizar el cálculo de actualización.

Un tope para dar sustentabilidad al Sistema

El Gobierno introdujo la recaudación en la fórmula de ajuste, con el fundamento de hacer “sustentable” el sistema previsional y fijó un tope en diciembre al establecer la elección entre el menor ajuste entre dos índices (A y B). Así, si la recaudación total (B) fuera superior al mix entre recaudación tributaria y salario (A), se aplicará este último y el haber no participará de la mejora en los ingresos de la seguridad social. Si, por el contrario, los recursos fueran inferiores, se adoptará este índice.


En otras palabras, por el tope, los haberes de diciembre serían inferiores a los salarios de los activos o a la eventual mejora en la recaudación de la ANSES.