Jehová Jireh, merendero y roperito en el barrio Baldi

RECIBEN DONACIONES

Como muchos otros establecimientos solidarios nacidos durante la cuarentena, este espacio surgió en el seno de una familia que comenzó a notar la gravedad de las necesidades económicas que se encontraban atravesando sus vecinos a raíz del freno en la economía.

El espacio funciona todos los domingos en el hogar particular de la calle Solís 2911, entre Andes y Santa Fe del barrio Baldi de la localidad de Garín. Allí, en horas de la tarde comienza a trabajar el merendero y se entrega, a veces, mate cocido con tortas fritas, y otras veces pan con té. Es gestionado por la vecina Marcela Córdoba y su grupo familiar compuesto por su madre, Mary, su cuñada, su hermano y su tía. Todos los costos son cubiertos, en parte, desde sus propios bolsillos, y también reciben generosas donaciones de la comunidad.

Actualmente llegan a concurrir al lugar hasta 60 chicos provenientes del mismo barrio y sus zonas aledañas. “Tratamos de priorizar a las personas del barrio, porque hay mucha necesidad. Ocurrió igual que con todo: a raíz de esta cuarentena bajó mucho el trabajo y había muchos que dependían de changas. Se comenzó a sentir, y cuando empezamos con el merendero nos dimos cuenta de que estaba lleno y que venía gente de otros barrios también”, describió la mujer, en entrevista con este medio.

Fue a partir de esta situación que además, y aprovechando donaciones recibidas, comenzaron a organizar un roperito comunitario en el mismo hogar para que aquellos con necesidad puedan acceder a la comida y también a la vestimenta. Por supuesto que para tal propósito se guardan todos los recaudos, se cumplen las recomendaciones correspondientes y exigen la concurrencia con barbijo o tapabocas. En esta oportunidad, las jornadas se desarrollan los días sábados desde las 15.00, donde se entrega ropa para hombres y mujeres, y todo lo que les llega a través de las donaciones.

En este sentido, agradecieron profundamente por su colaboración a Vecinos Unidos de Garín, al grupo de Motoqueros de Tigre, a Julio, del barrio, por las donaciones y a Alberto, el remisero, quien les realiza los traslados ad honorem para recoger las mismas.

“Mi mamá tiene un corazón enorme. Vio la necesidad que había, que muchos del barrio iban a comedores, que iban comentando los días y horarios y se los iban pasando, y a raíz de eso le surgió la idea de comenzar un merendero”, describió Marcela, puntualizando que todas las comidas, incluyendo las tortas fritas, se hacen a leña, y con el gas hierven el agua para el mate cocido o té.

Para colaborar, pueden contactarse con ella en su Facebook como Marcela Córdoba, o al teléfono (011)32185693.