Hay que abortar la intolerancia (scratch)

En las últimas horas, militantes “provida” convocaron a manifestarse en el domicilio de la diputada escobarense Laura Russo por su posición a favor de la interrupción voluntaria del embarazo. La semana anterior hacían lo mismo con el legislador Facundo Suarez Lastra.

Si bien el escrache siempre es un mecanismo totalitario y fascista, cuyo propósito es la intimidación, sin lugar a dudas es característico de los cobardes.

Estos seudos militantes de la vida se esconden dentro de grupos que le permiten moverse haciendo y diciendo cualquier cosa, ocultando el valor de la palabra y el dialogo personal e imponiendo la voluntad de la tropa.

Estos escraches se diferencian de las protestas legítimas porque no se trata de una desobediencia civil, se trata de un acoso.

El escrache no se trata de la defensa de derechos toda vez que afecta de manera negativa y angustiante al entorno familiar de las personas atacadas.

El tipo de escrache que estas organizaciones promueven contra quienes piensan, sienten y opinan distinto a ellos, es, en definitiva, un delito contra el honor o la dignidad de la persona y tiene la particularidad de lastimar. Porque el término escrache (‘scratch’) quiere decir justamente rasguño, herida. Algo así como “vengo a lastimarte, vengo a herirte.”

El escrache siempre es agresivo. Siempre es intimidatorio. Siempre logra herir al que está al lado del sujeto a lastimar. El escrache siempre es injusto. El escrache siempre es en sí mismo una amenaza. El escrache siempre es repudiable.

Por: Diego Curutchague