Hasta la ciudad floral tiene que tirar sus ramos

Antonio Mastronardi, floricultor e integrante de la Comisión Directiva de la Fiesta de la Flor, contó cómo la medida sanitaria esta afectando al área.

La pandemia del Covid-19 ha ocasionado que prácticamente el total de las actividades hayan quedado en pausa, para priorizar reducir los contagios de la enfermedad y cuidar la salud. De todas las que integran la lista, una es la floricultura, labor identitaria del partido de Escobar. Antonio Mastronardi, explicó que en todo el país son alrededor de entre 2000 y 3000 familias del rubro, las que se están quedando sin trabajo.

Ya son 20 días aproximadamente los que Antonio no vende. Y como en otras actividades, siguen los mismos gastos operativos, como lo son por ejemplo los agroquímicos. Además, el trabajo lo realiza solo él, porque los empleados no deben ir a trabajar, lo que ocasiona que no se llegue a cubrir todas las tareas o resulte un exceso para una sola persona. Sumado a esto, cuesta ver que el trabajo no da frutos: “Lo que es producción mía la estoy tirando. Muchos productores están teniendo que hacer lo mismo” dijo Mastronardi, y dio como ejemplo lugares como Mendoza u Holanda, en donde también se tienen que tirar enormes cantidades de flores porque no hay como comercializarlas. No se puede vender en los puestos, y los eventos como casamientos, cumpleaños, y hasta sepelios están suspendidos, por lo que no hay manera de que las flores puedan ser aprovechadas. Ni siquiera se pueden regalar porque no se pueden movilizar. “En un momento pensé en dejar una mesa que dé a la zona de Panamericana, para que la gente que pasara se llevara. Pero ni siquiera pasan autos”, expresó.

El floricultor, quien también se desempeña como presidente de la Asociación de Padres del Niño Neurológico (APANNE), realizó el oficio durante toda su vida, ya que lo heredó de su padre. A raíz de su experiencia y su rol de integrante de la Comisión Directiva de la Fiesta Nacional de la Flor, evalúa que esto va a repercutir en la celebración de septiembre, principalmente en la cantidad de exposiciones: “Aunque algunos están trabajando, se va perdiendo la producción. Por ejemplo, quien produce un lilium no puede volver a reponer el bulbo, primero porque las fronteras están cerradas y muchas de las variedades de flores provienen de Holanda, y segundo porque al no vender, no pueden reponer el gasto para hacerlo nuevamente”.

Al pensar sobre la situación sanitaria que se esta viviendo, Antonio Mastronardi concluyó: “Quizás no nos dimos cuenta de algunas cosas, vivimos de una manera muy apresurada, que hace que a veces no le demos valor a la vida. En un momento toca algo imprevisto, y nos hace dar cuenta que hay que replantearnos ciertas cosas”.