Fiestas clandestinas: el negocio ilegal para el entretenimiento

SIN PROTOCOLOS

Ya se detectaron más de 3.000, pero estiman que se realizaron mucho más de lo que se ve.

Los eventos clandestinos tienen un denominador común: la gente, tanto jóvenes como adultos, tiene la clara necesidad de sociabilizar y divertirse. Tras largos meses de encierro y falta de actividades, la sociedad en su conjunto comenzó a mostrar signos de agotamiento. Eso, sumado a la llegada de la primavera y las altas temperaturas, hizo crecer en todo el país la proliferación de encuentros y juntadas sin autorización.

El hecho de que los eventos sociales estén prohibidos no ha frenado la existencia de fiestas clandestinas ni a la concurrencia. El público joven sigue buscando donde salir a pesar de que los epidemiólogos y las autoridades sanitarias han remarcado que las aglomeraciones atentan contra el cuidado de la salud.

Estos encuentros ocurren en la Ciudad y en distintas provincias. Se dan en predios privados, pero también en espacios públicos. Esto mismo se vio reflejado en el Planetario, en Palermo, donde las personas comenzaron a llegar con sus conservadoras repletas de bebidas y bafles de música; hubo un aproximado de 1.500 concurrentes.

Algo similar ocurrió en La Plata: bulevares colmados de autos, grupos de 10 que se mezclan con otros 10 y la multitud que fue tomando consistencia. Lo mismo en Tucumán. En un campo de Las Varillas, provincia de Córdoba. También en Iguazú, donde 80 personas pagaron 150 pesos la entrada por una fiesta clandestina.

Escobar no se queda fuera de esta realidad en la que estamos emergidos. En el distrito ya se clausuraron fiestas en localidades como Loma Verde y el barrioparque El Cazador. Sin embargo, el caso más notorio en la Ciudad de la Flor fue la fiesta que ocurrió en el barrio San Marco. Este evento había sido organizado por el famoso Youtuber uruguayo Yao Cabrera, quien había convocado en su casa quinta un aproximado de 100 personas. El intendente de Escobar, Ariel Sujarchuk, reaccionó negativamente ante esta violación del aislamiento y elevó una denuncia al Youtuber, quien después pidió disculpas por sus redes personales.

Todas estas fiestas ilegales son uno de los principales focos de preocupación del Gobierno Nacional y de buena parte de los gobiernos provinciales. Es que según estimaciones de IDEAr (Industria Del Entretenimiento Argentino) en los últimos 8 meses se realizaron más de 3.000 fiestas y eventos clandestinos, pero el número nunca será absoluto porque estiman que son mucho más las que no se ven.

Además de la falta de seguridad, controles de edad y el comercio ilegal que generan, el tema que más preocupa de todos estos eventos, tanto los grandes como los más chicos, es que no tienen ningún tipo de protocolo y profundiza el riesgo de transmisión del virus. De hecho, hay estimaciones a nivel global que establecen que el 60% o 70% de contagios se producen en eventos clandestinos masivos.

Por otra parte, los empresarios de la noche, que tienen sus boliches cerrados desde que comenzó la pandemia, son espectadores indignados de esta nueva modalidad de la diversión en tiempos extraños. Además, debido a la negativa situación económica que les generó esta situación actual, estos trabajadores vienen trabajando hace meses en protocolos seguros para poder garantizar una reapertura cuidada de las discotecas en el país. Y plantean que la opción de divertirse a la sombra incrementa riesgos de todo tipo.

Por eso, presentaron ante el Poder Ejecutivo un esquema muy similar al que desarrolló la industria gastronómica para poder abrir, en principio, el 25% de los espacios cubiertos y preferentemente en burbujas sociales aire libre para que los jóvenes vuelvan a salir en un marco responsable y con cuidados.

Las fiestas rompieron con todo protocolo sanitario que había sido impuesto con el ASPO (Aislamiento Social, Preventivo y Obligatorio). Ahora que se implementó el DISPO (Distanciamiento Social, Preventivo y Obligatorio) parece ser que estos eventos tienen un motivo para seguir realizándose de manera ilegal.