Especialistas opinaron sobre la postergación de la segunda dosis

Pese al aumento de los contagios, se calificó como “una decisión acertada” y “una buena estrategia” dadas las dificultades en los tiempos de producción.

Especialistas avalaron la decisión del Gobierno de diferir la segunda dosis de la vacuna contra el coronavirus, a la que se llegó por consenso en base a evidencia científica. Coincidieron en que el objetivo es “disminuir la mortalidad y las hospitalizaciones antes de la llegada de la segunda ola”, en un contexto de incremento de casos y desigual distribución mundial de las vacunas.

“Después de una semana entera de consenso, en base a evidencia científica, se decidió priorizar la primera dosis para la mayor cantidad de personas para poder lograr un beneficio muy importante” y “disminuir la mortalidad antes de que tengamos la segunda ola”, sostuvo al respecto la ministra de Salud, Carla Vizzotti.

Según la ministra con la primera dosis se obtiene “tres cuartos de protección” y que “la segunda aumenta esa eficacia, sobre todo para que dure más tiempo” y explicó “nunca estuvimos hablando de no dar la segunda dosis sino de diferirla tres meses”.

La ministra consensuó junto a sus colegas de las 24 jurisdicciones del país diferir por tres meses la aplicación de las segundas dosis de vacunas, una decisión que se basó en la recomendación del grupo de trabajo de la Comisión Nacional de Inmunizaciones (CoNaIn) y del Comité de Expertos que se reunieron durante la semana para analizar de manera integral la evolución de la pandemia.

Andrea Uboldi, exministra de Salud de Santa Fe que forma parte de la CoNaIn, un organismo técnico que asesora a las autoridades nacionales en la definición de políticas sobre inmunización evaluando la evidencia y la situación epidemiologica local, acordó con la nueva estrategia.

“Es una decisión acertada y se vincula con la situación epidemiológica de Latinoamérica, donde hay mucha circulación del virus y variantes, y los sistemas de salud están en riesgo”, dijo la pediatra e infectóloga.

Uboldi aseguró que otro factor importante es que “se evidencia un crecimiento de casos”.

Un tercer punto que da respaldo a la decisión de diferir la segunda dosis se vincula con las dificultades en la producción de vacunas por los laboratorios, la desigual distribución en el mundo y el incumplimiento de las entregas pautadas por acuerdos firmados, apuntó Uboldi.

Pese a que los estudios de la fase 3 “no están publicados” en una revista científica, Uboldi aseguró que “se puede avanzar en un estudio de seguimiento y trabajar en conjunto con la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (Anmat) y la china”.

“Se puede poner la primera dosis y trabajar con la muestra de esos pacientes y al cabo del mes dosar los anticuerpos y pedirle a Anmat que trabaje con la agencia china e ir viendo qué sucede”, explicó la ex ministra.

El 30 de diciembre Sinopharm anunció que el primer análisis interino de los resultados del ensayo de Fase 3 reportaron que la vacuna alcanza una eficacia del 79,34% y que los participantes que recibieron dos dosis produjeron un alto nivel de anticuerpos contra el virus a una tasa del 99,52%.

Ángela Gentile, jefa del departamento de Epidemiología del hospital de niños Ricardo Gutiérrez, coincidió con Uboldi y dijo que la decisión oficial “es una estrategia de salud pública válida”.

“Creo que estamos en un contexto mundial difícil en cuanto a la provisión de vacunas y en un comienzo de rebrote; hay que armar estrategias que tengan en cuenta el riesgo”, señaló a Télam la médica infectóloga y pediatra, tras resaltar que “lo que se busca es evitar hospitalizaciones y muertes”.

Gentile sostuvo que “el gran objetivo no es frenar la transmisión, porque para eso se necesitan altas coberturas en un corto plazo y no estarán de forma inmediata en ningún lugar”, y aclaró que “se está hablando de diferir las dosis, no de suspenderlas, porque siempre va a haber que dar una segunda dosis”.

Jorge Geffner, inmúnologo del Conicet, dijo que las decisiones sobre vacunación se toman “en un contexto de restricción de vacunas a nivel mundial”.

“Cuando analizas la información publicada rigurosamente, se indica que no habría mayores problemas para postergar las dosis de la Sputnik V y la AztraZeneca, hasta los tres y cuatro meses y eso es una decisión acertada”, indicó Geffner.

En relación a la Sinopharm, señaló que “no hay elementos publicados sobre la Fase III que permitan extrapolar si podemos o no diferir la segunda dosis, aunque es una vacuna muy buena como la Sinovac, que son de virus inactivado”.