Escobarenses apoyan la ley y anhelan la réplica en el distrito

COLILLAS DE CIGARRILLOS

Recientemente se aprobó el proyecto de Ley que prohibe y sanciona a quienes arrojen colillas de cigarrillos en la vía pública en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. En virtud de ello, “El Diario de Escobar” salió a la calle y conversó con vecinos de este distrito sobre la ejemplar medida, que podría imitarse en nuestro territorio bonaerense.

El viernes último, la Legislatura Porteña convirtió en ley el proyecto que disponía la sanción con multas económicas, trabajos comunitarios y educación ambiental a los ciudadanos que arrojen el desecho del cigarrillo en la vía pública de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Una iniciativa del legislador Sergio Abrevaya (GEN) y Eco House, organización sin fines de lucro que trabajan desde hace años en la campaña #OjoConLaColilla, apoyada por famosos, influencers, funcionarios públicos de diversos bloques partidarios, organizaciones socioambientales y ciudadano/as en general.

La medida, que se extiende a otros espacios como locales bailables, comercios, shoppings, paseos comerciales a cielo abierto, oficinas o cualquier tipo de eventos, públicos y privados, motivó además a otras localidades y provincias a replicarlo.

Escobarenses opinaron sobre el tema

Este medio salió a la calle. Entrevistó a gran cantidad de vecinos de toda índole. Las siguientes declaraciones son una pequeña muestra de la voz de la comunidad.

Rocío, de 23 años, es fumadora. Si bien manifestó no estar enterada de la nueva medida expresó: “queda feo tirarlo en el piso. No es lo correcto. Nadie tira en su casa el cigarrillo en el piso. Y la gente en la calle, sí lo hace. Es por mala educación y por no encontrar recipientes adecuados”.

“Estoy de acuerdo con esta iniciativa. Hay que usar tachos. Me gustaría que la medida se replique en el municipio para que la gente de esta comunidad tome también conciencia. Todos tenemos que ser un poco más limpios y es verdad el fumador siempre tira las colillas en cualquier lado. Además de ensuciar las veredas, contamina”, expresó Martín, de 40 años. No fumador.

Nicolás (35) no fuma. Al consultarle sobre el tema dijo: “No sabía nada, pero… es una forma de cuidar el planeta, en cierta manera. Poniendo multas económicas la gente empieza a respetar un poco más. Y sí o sí lo van a empezar a cumplir”.

“Estoy totalmente de acuerdo con respetar el espacio del otro y las normas de convivencia. Desde levantar la caca de nuestro perro, hasta ésto. El problema de las colillas no sólo es en las veredas, hay gente que fuma en el balcón y tira al vacío la colilla prendida. Y al que pasa por abajo en ese momento, le cae encima y te quema. Un niño también puede quemarse con una colilla mal apagada o llevársela a la boca en la plaza. Y los perros, quemar sus patitas. La incorporación de recipientes en los sitios que queremos mantener más limpios, como en la plaza y en el centro comercial sería una buena iniciativa”, argumentó Nélida (62), comerciante de la zona.

Jorge, 78 años, jubilado sintetizó: “….lamentablemente la gente sólo respeta cuando hay una ley que penaliza tal o cual acto. Sería muy buena idea implementarla en Escobar”.

Las cifras hablan

Anualmente, se estima que se descartan 4,5 billones de colillas globalmente, convirtiéndolas en el residuo de vía pública más arrojado del mundo. Asimismo, existen decenas de partículas nocivas en los cigarrillos,consideradas de alta toxicidad. (ver recuadro)

Considerando el gravísimo impacto ambiental que tiene este residuo, las multas oscilarán entre $600 y $22.000 o la obligación de realizar trabajos comunitarios relacionados con la preservación y el cuidado del ambiente para quienes infrinjan la normativa.

Una tendencia que se multiplica

La Ciudad Autónoma de Buenos Aires se convirtió en la primera metrópolis de Argentina en contar con una ley de este tipo, alineándose con lo que ocurre en otras partes del mundo como Suiza, Alemania, Austria, España, Australia, Canadá, Estados Unidos, Bélgica, Singapur, Brasil, Ecuador, Chile y México, donde ya rigen normativas relacionadas con la problemática en cuestión. En esta misma línea, continuó la provincia de Neuquén que también aprobó la ley 3270 que prohíbe el arrojo de colillas en vía pública y espacios comunes de uso público; la misma comenzará a regir a nivel provincial. 

Al respecto Maximo Mazzocco, fundador de Eco House y referente de la Alianza Por El Clima aseguró a la prensa: “Nos pareció una excelente idea que la infracción pueda compensarse con tareas comunitarias en organizaciones socioambientales, para que las personas comprendan el problema y corrijan sus conductas. Estamos arrojando residuos peligrosos en la vía pública. En uno de nuestros relevamientos levantamos más de diez mil (10 000) colillas en el Microcentro de C.A.B.A, en tan solo 4 manzanas. Una colilla puede contaminar entre cincuenta (50) y mil (1000) litros de agua, un recurso indispensable que comenzó a cotizar en Wall Street la semana pasada… Simplemente estamos empezando a hacer lo que hay que hacer para construir un presente y futuro sostenible. Esta ley es parte de una amplia estrategia que busca solucionar el tema de las colillas, la cual incluye cestos para colillas, entre otros. Esta ley no es una ley más, abre mil puertas para lo socioambiental”.

Concientizar para educar

Es sabido que las colillas de los cigarrillos, constituyen una importante fuente de contaminación en ciudades, parques, campos, ríos, playas y mares, dañando así el medio ambiente. Contienen tóxicos que pueden filtrarse en el suelo y en el agua. En tanto que su lenta degradación produce un serio impacto ambiental. Además de ser un mal hábito, las colillas de cigarrillos producen efectos colaterales en los que fuman y en los que no.

Numerosas sustancias existen en estos desechos del cigarrillo, entre ellas pesticidas (presentes en el filtro con potencial efecto tóxico sobre el medio, pudiendo impactar en la cadena alimentaria humana), etil-fenol (utilizado como saborizante, se acumula en el filtro y presenta potencialidad letal), nicotina (tóxica para animales y humanos), mentol (utilizado como aditivo), dietilenglicol (utilizado como humectante), varios metales (Al, Ba, Cd, Cr, Cu, Fe, Mn, Ni, Pb, Sr, Ti, y Zn), alquitrán y carcinógenos. Todas ellas constituyen una amenaza en la salud de los humanos y animales, además del daño que provoca en el medio ambiente.

En un estudio de campo en el que se preguntó a fumadores por sus actitudes y creencias en cuanto a las colillas de los cigarrillos se encontró que la mayoría de los fumadores (74%) reconocieron haber tirado alguna vez las colillas al suelo y aquellos que no las consideraban como basura, tenían 3 veces y media más probabilidades de tirarlas al suelo, siendo este hecho más frecuente en hombres que en mujeres.

Estamos ante un problema importante, tanto de concientización como de educación. Las colillas de los cigarrillos son la basura más ubicua a lo largo del mundo, estimándose que se depositan en el medio ambiente unos 4,5 trillones de colillas de los 6 trillones de cigarrillos que se consumen anualmente.

Los medios de comunicación replican a diario noticias e informes sobre la protección del medio ambiente, sin embargo apenas existen referencias a la contaminación que provocan las colillas de los cigarrillos. Es precisa la intervención de las autoridades políticas y sanitarias para mitigar los efectos nocivos de estos desechos sobre el medioambiente iniciando y manteniendo acciones para su control y reciclaje. Los primeros pasos están dados.