El tenis goza de buena salud

Claves de un deporte que multiplica practicantes a pesar de la pandemia.

Por Luis Frydel ( luisfrydel@hotmail.com )

Días más, días menos, según distintos distritos, fueron poco más de cinco meses de parate obligado por el aislamiento a raíz del Covid-19, decretado el 19 de marzo pasado. Superado aquél confinamiento que llevó a la mayoría de la población a recluirse en sus hogares, los meses finales del 2020 que acaba de dejarnos mostraron un balance más que positivo para el tenis, una actividad que puede hablar de una resurrección anunciada fundada en sus características saludables y en la actitud de una comunidad responsable con los protocolos para la coyuntura.

Pisando ya el nuevo año con vacaciones acotadas para el grueso de los argentinos y lógicamente restringidas según los distintos puntos turísticos, el fenómeno en cuestión está a la luz: el tenis es hoy un deporte que no solo mantiene una buena base de sus fanáticos, sino que además continúa en la recuperación de otros y además crece en nuevos adeptos.

Atrás quedó el tiempo de las canchas cerradas sin siquiera mantenimiento. Atrás quedó el tiempo de los tubos y canastos de pelotas perdiendo presión, las manifestaciones de entrenadores y profesores en reclamo de la apertura de la actividad a lo largo de las prorrogadas cuarentenas con tintes de agonía por la pérdida de sus fuentes de trabajo. Aquí y ahora, en este presente, las raquetas vuelven a salir de los roperos. En el camino, casi como una anécdota, quedaron las promesas y los contrapuntos de aquél entonces en las habilitaciones según los municipios para poder jugar, luego para el jugar los fines de semana y más tarde jugar dobles, en la medida en la que todos fuimos aprendiendo de este virus y tomando certezas de que el tenis bien practicado no era ni es una esfera de posibles contagios.

Con la esperada apertura vino el momento en que esos pilares del desarrollo que son los directivos de las academias de enseñanza y los profesores, no olvidaron agradecer una vez más el apoyo económico de clientes y alumnos que sostuvieron solidariamente sus pagos, en algunos casos hasta como nota de crédito a futuro.

Por si faltaba una muestra, el retorno dejó reflejado lo necesario del deporte para la sociedad y la importancia de mantener motorizada a la industria que lo secunda. De hecho, proveedores esenciales de insumos como pelotas y encordados experimentaron en los meses de setiembre, octubre y noviembre tres veces más ventas que en los mejores meses históricos de sus cuentas, una tendencia que incluso celebraron en alza en el propio diciembre, habitualmente en baja en temporadas desde siempre por motivos de las fiestas de año y fines de semana largos. Hilando fino en los números de sus ventas, por supuesto que las mismas no respondieron solo a la explosión de la demanda de la gente por volver a jugar, sino también a la desaparición de actores de competencia que a causa de la pandemia se vieron afectados por las importaciones e incluso por cálculos de mercadería.

Dos aspectos claves que suman al fenómeno de expansión del tenis tras la reactivación son sin dudas el desembarco de un nuevo público y el progresivo regreso de profesores a su actividad, luego de que muchos se vieran obligados a reinventarse en otros rubros con el fin de subsistir a la crisis económica en la que se vieron sumergidos a causa de la inactividad.

Sucedió en su momento con la habilitación de parques y espacios verdes para que la gente pueda salir a correr: de golpe, de manera inmediata, la masa de runners de raza se vio multiplicada por el agregado de otros deportistas que impedidos de hacer sus deportes se volcaron a correr, con el fin de al menos hacer algo que les mantenga el estado físico y los haga salir del encierro. Algo semejante vivió también el tenis en su apertura. Fue con gente que no solía jugar o jugaba muy esporádicamente, tal los casos de futbolistas, habitués de gimnasios o actividades en espacios cerrados (padel, squash, yoga, etc.), que con permisos negados para practicar sus deportes terminaron empuñando una raqueta con tal de sentirse activos. Por el otro lado, lo dicho, profesores que se habían corrido a otras actividades laborales alejadas de la docencia -básicamente comerciales y de las más diversas-, fueron quienes en los meses finales del 2020 reflotaron rápidamente parte de sus alumnos haciendo del nuevo auge del tenis algo serio.

La cuestión protocolar del tenis en sí misma resultó el complemento que reforzó al deporte como algo seguro, una actividad al aire libre y con sobrado distanciamiento social. El cambio de hábitos (la manipulación de tres pelotas por jugador para los puntos con su servicio), el no uso de vestuarios, la utilización de barbijos y tapabocas fuera de las canchas, la no permanencia en los clubes fuera del horario de juego, entre otras cosas, fueron normas puntuales cumplidas a rajatabla que, por ejemplo, en ese polo tenístico por excelencia que es la Zona Norte del conurbano bonaerense, llevaron hasta recuperar actividades específicas dentro del tenis como las Escuelas de Menores y la organización de torneos. Así lo explica Daniel Crivelli, Coordinador de Tenis de la Sede Next Tenis de Pilar del Lago Club de Campo.

“Si bien los padres tuvieron al principio cierto recelo de traer a sus chicos a la Escuela de Tenis, vieron en pocos días que el cuidado puntilloso del protocolo daba todas las garantías y perdieron así su preocupación. Al principio trabajamos con la norma de solo dos chicos por cancha (uno de cada lado), cosa que a determinadas edades complicaba un poco las clases, pero poco a poco todo se fue encarrilando. Respecto a los torneos y después de pensarlo mucho, hicimos uno que terminó teniendo más inscriptos que en los torneos que veníamos haciendo antes de la pandemia. Lo armamos en el formato tradicional, ya que consideramos que si lo hacíamos como un Torneo Americano podía juntarse mucha gente y no quisimos problemas de ningún tipo. Todo salió a la perfección.”

“Después de más de cinco meses sin poder practicar la gente se volcó al tenis demostrando ganas y algo fundamental como la necesidad de jugar nuevamente. En un principio, con la habilitación de los días de semana únicamente, las canchas se llenaron. Luego, al poder también los fines de semana pensamos que la demanda entre semana iba a bajar, pero por suerte no fue así. Algo similar pasó con los dobles. Cuando se habilitó esa modalidad hubo más gente jugando, dejando en claro lo importante que le resulta a la comunidad practicar este deporte. Y las clases siguieron ese mismo camino, además de volver los que ya estaban jugando antes de la cuarentena hubo mucha gente nueva que se sumó deseosa de aprender. Como se dice habitualmente, a partir de cada crisis hay una oportunidad”, completó Crivelli.

Del balance se desprende, en consecuencia, que el tenis solo contagia tenis.