Deportistas con y sin discapacidad visual, unieron Córdoba con Buenos Aires

Una cruzada por la inclusión fue llevada adelante por un grupo de deportistas con y sin discapacidad visual en bicicleta.

Salieron en bici el 20 de marzo desde el estadio Kempes, en la ciudad de Córdoba y su meta es el Obelisco porteño. En su amplia travesía, pernoctaron en el club Ymcahuasi de Matheu para luego continuar su viaje.

La historia de este maravilloso emprendimiento se originó con un grupo de ciclistas, en donde uno de ellos, ciego, compró una bicicleta tándem (para dos personas), publicando en su grupo que quería rodar con alguien.

Uno de ellos aceptó el desafío y así comenzó el proyecto Rueda Conmigo Tándem, compuesto por diez atletas con y sin discapacidad visual que partieron desde Córdoba capital con destino a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Ya en tierras escobarenses, en Matheu fueron recibidos por el director de Discapacidad, la directora de Deportes de Discapacidad, la titular de la UGC de Matheu y la concejal Yanina Sotelo, todos representando a la Municipalidad de Escobar.

“Les agradecemos por la visita y por el ejemplo de superación”, expresaron desde la Dirección de Discapacidad en redes sociales.

También recorrieron Belén de Escobar, donde plasmaron con fotos que subieron a sus redes su visita a la Plaza de los Ex Combatientes de Malvinas.

La travesía la hicieron con bicicletas para dos personas con varias paradas para descansar. Un invento cordobés, de bajo costo, les permitió unir dos bicicletas convencionales transformándolas en tándem y así “poder llevar chicos con discapacidad, tanto con síndrome de Down, baja visión o ciegos”, contó a FM Líder y a El Diario de Escobar Claudio Lozano, ciclista de montaña y la voz cantante del grupo.

“Todo el recorrido lo hemos hecho en bicis comunes, que nos han donado. Se han juntado barrios para recaudar plata para estos chicos que no ven. Y un día dijo Héctor (Rodríguez), un compañero de CBA Bikes, ‘vamos al Obelisco’ y bueno, emprendimos esta aventura que es maravillosa”, contó.

“La comitiva son diez personas, ciegos y gente que venía con equipajes en las bicis porque el motivo era poco presupuesto, así que trajimos carpas, ollitas para cocinar, pero el viaje nos sorprendió porque en cada pueblo que pasabamos nos invitaban a comer, nos daban hospedaje. En todos los lugares como en Escobar mismo, que nos recibió con una fiesta lleno de gente de cilclistas la gente de la municipalidad, de la seguridad vial, la policía. Una fiesta que desbordó las expectativas de este viaje. Así fue en cada pueblo que parabamos. No hemos armado las carpas en todo el viaje, y hemos cocinado una sola vez”, comentó risueño.

Pero además, contaron con ayuda extra, cuando se les rompía alguna de las bicicletas, que fueron muchas veces, ‘casualmente’ siempre había algún ciclista que tenía o conocía alguna bicicletería donde les emparchaban las ruedas, o cambiaban los repuestos necesarios para que continúen.

“Sin la ayuda de todos ustedes, de la comunidad, no podríamos estar hoy en Escobar. Estamos muy felices por eso. Con la ayuda de todos se puede lograr el objetivo”, dijo.

En el distrito escobarense, “había más de 20 personas con discapacidad y los sacamos a dar una vuelta en las tandem”.

La travesía, por su singularidad, tuvo tal repercusión que tuvieron que desviar varias veces su recorrido por las invitaciones a conocer las distintas ciudades o pueblos que estaban cercano a su camino.

Estos atletas recorrieron más de 700 kilómetros desde Córdoba hasta el Obelisco por la Ruta Nacional 9 vieja y visitaron parte de las provincias de Córdoba, Santa Fe y Buenos Aires. Estiman que pedalearon más 50 kilómetros por día aproximadamente.

Una experiencia realmente inolvidable tanto para los chicos que la protagonizaron, como a quienes visitaron a quienes nunca se les olvidará lo vivido, dejando un ejemplo de superación, fuerza y coraje en todos quienes los conocieron.

“Vamos a redoblar la apuesta después de este viaje. Los chicos quieren conocer los 7 Lagos, porque hay chicos con baja visión que con el tiempo van a perder la vista. Por qué no llevarlos a ese lugar tan lindo de nuestra Argentina y, cuando se le apague la luz de los ojos, recuerden dónde estuvieron”, cerró Claudio Lozano proyectando una nueva aventura.