Cierre de año a pura actividad en el comedor de Matheu

Dionisia Barrios, titular del espacio solidario que funciona en el barrio Itatí, describió una serie de actividades que se realizaron en forma previa a finalizar el 2019, y al mismo tiempo enumeró una serie de necesidades que atraviesa el comedor.

En “María y los pobres”, comedor comunitario ubicado en la localidad de Matheu, días atrás se desarrolló el cierre de año con una exposición de trabajos de los chicos que allí concurren, y también un pesebre viviente. El espacio continuará en funcionamiento hasta este 6 de enero, fecha que se realizará una divertida reunión con juegos y disfraces, a modo de culminación de los trabajos. “Cuando comience la actividad de todas las escuelas, arrancamos de nuevo”, anticipó su titular, Dionisia Barrios, en Diálogo con Grupo El Diario. Esto implica que, si bien durante los meses de enero y febrero permanecerá cerrado, ella no se toma vacaciones: “Voy a estar realizando limpieza, y disponible para cualquier cosa que necesiten”, aclaró.

El verano, entonces, será aprovechado para realizar tareas de pintura y organización: “Cada día están más caras las cosas. El año pasado pintamos todo, pero nos sigue faltando pintura, así que lo que tengan por ahí nos vendrían bien, sobre todo para afuera que hay mucha humedad, y tenemos que renovarla”, expresó. También les hace falta ropa para donar y regalitos para ofrecer a los chicos en la fiesta de Reyes Magos.

“No tengo gente que me ayude”, indicó Dionisia, como máxima necesidad. “Necesito alguien que me ayude, porque trabajé yo solita para el pesebre viviente. La gente que colabora no tiene mucho tiempo y nos cuestan mucho los chicos, nuestro barrio ha sido dejado a la deriva de Dios y tenemos que trabajar, para eso se hizo la capilla, para trabajar en los barrios”, continuó la mujer de 86 años.

“Pido a Dios, a la Virgen Santísima y al Niño Dios que bendiga a todo el mundo, a nuestro barrio, para que sumemos el trabajo que tenemos que sumar a nuestra comunidad, porque nosotros nos olvidamos de ella. Tenemos nueve chicos a quienes les enseñamos todos los días, y gracias a Dios pudimos hacer la fiesta de Navidad con pan dulce para festejar ese día, y regalar juguetes, porque el sueldo no alcanza. Si no hago bingos, si no hago rifas, no tengo con qué pagar la luz y el gas. No se da una idea la gente de cuánto cuestan las cosas”, terminó.

Este año continuaron funcionando también los talleres de muñecas y angelitos para regalar estas fiestas, clases de catecismo, pintura sobre tela y carpetitas.