Boca Juniors: explotó el conflicto con Pavón

“Kichán” sigue con su idea de irse y se lo dejó claro al Consejo. Encima, pidió operarse de los sobrehuesos en los tobillos, pero no se lo permiten. Quieren que juegue así. A días del inicio del torneo, otro lío más y van…

Dentro del “gobierno austero” del que habló Jorge Ameal, sumado a que Marcos Rojo llegó con 11 meses de parate y en la primera práctica sintió una molestia, Cristian Pavón es una incorporación de jerarquía para la Copa. Sin embargo, no todo brilla en Boca: Kichán no se siente bien, tiene una lesión que le duele mucho y que le permite jugar de a ratos, pidió irse, pidió operarse y el Consejo de Fútbol se lo habría negado. Lo único claro, por ahora, es que explotó otro conflicto que se suma a la interna del plantel con el CDF y a la de Román Riquelme con Miguel Russo.

Apenas volvió a Boca luego de que se venciera el préstamo (31/12) con Los Angeles Galaxy, lo primero que hizo Pavón fue comunicarle a Jorge Bermúdez, Raúl Cascini y Marcelo Delgado que quería irse. Y fundamentó: que su plan a futuro no estaba en la Argentina por una situación económica, que el desfasaje del dólar Boca (40 pesos) comparado con lo que venía ganando en la MLS es enorme y además también por su situación judicial (una mujer cordobesa lo acusó de abuso en la Justicia).

En ese momento “del Consejo ni lo escucharon”, según cuenta alguien que conoce la interna, y una vez que Pavón comenzó a entrenar, su pedido pareció diluirse. Pero no para él, que volvió a insistir con su idea de irse de Boca, de no quedarse ni un minuto más en el club. Es más, hasta otra vez pidió por favor operarse… “No puede jugar un partido completo. Después entra, le duele el tobillo, pierde una pelota y es culpa suya. En Boca tenés que estar bien para jugar”, explicaron.

La respuesta del Consejo ante la nueva propuesta para operarse la fibrosis en ambos tobillos habría sido “tenemos que consultarle a Román”. Recién a la semana habría llegado la respuesta del lado de JR: que no se podía intervenir, que si durante estos dos últimos años pudo jugar con esa dolencia, que se infiltre y espere unos meses más hasta la Copa América (del 11/6 al 10/7).

“En Boca hace dos años que saben que se tiene que operar. No es sorpresa”, es el reclamo del entorno Pavón, que no es de ahora, ya que en 2020 habría sido el Galaxy el que le pidió permiso a Boca para que el delantero pudiera operarse y también habrían recibido una negativa. De hecho, son varios los que adjudican a esa lesión el bajón que tuvo el delantero en su última etapa con Gustavo Alfaro (era suplente y, a pesar del blindaje que le había puesto Daniel Angelici de ¡50.000.000! de dólares, lo quisieron llevar a préstamo a un equipo francés) y en cuando el equipo de Guillermo Barros Schelotto salió anteúltimo en la tabla y quedó out de los Playoff con un Kichán deslucido.

Si bien se entrena a la par, no terminó bien el amistoso vs. Talleres. “De un tobillo directamente hay días que no puede pisar”, advierte alguien que conoce a Pavón y la interna. Interna que no es de ahora, y que tampoco es sólo por su lesión… La bronca es, en gran parte, porque el Consejo no habría tenido buena predisposición con el Galaxy y en ningún momento habría intentado arrimar las partes, conociendo los deseos del equipo de la MLS y del jugador.

A Pavón le dan bronca muchas cosas. La incomunicación que hubo a fines del 2020, donde se podría haber empezado a resolver este tema y de hecho si se hubiera operado hoy ya llevaría por lo menos un mes de los dos que requiere una operación así; que no lo cuiden, que no lo dejen intervenirse siendo que “para jugar en Boca tenés que estar al 190 por ciento”; y sobre todo le molesta sentirse en una encrucijada, sentir que el diálogo no es posible del todo, que pareciera no haber una solución a la vista y, ante todo, sentirse mal anímica y futbolísticamente.

Hoy el punta de 25 años sigue entrenando con el plantel, es uno más de un grupo con el que no tiene problemas. Pero los sobrehuesos en ambos tobillos le sigue doliendo todos los días. Por más que en Boca lo vean entrenar, y lo vean cumplir, por más que el Consejo crea que así va a llegar bien a mitad de año, no está bien. Así, sin dudas, es un refuerzo a medias. De jerarquía, sí, pero que no se quiere quedar y que además, en estas condiciones, sólo está para 30/40 minutos.

La interna continúa entre Gottardi y Russo

El histórico ex ayudante de campo de Russo opinó sobre cómo pueden los roces entre el plantel y el Consejo al DT. “El le ganó a un cáncer, ¿qué le importa si los jugadores están peleados con Riquelme?”, se preguntó.

De un lado, los futbolistas de Boca, cansados de los destratos del Consejo de Fútbol. Del otro están, justamente, los muchachos que responden a Juan Román Riquelme: Jorge Bermúdez, Raúl Cascini y Marcelo Delgado. En el medio de ese fuego cruzado, otra vez, Miguel Angel Russo. Y para opinar acerca de esta situación, Hugo Gottardi, histórico ex ayudante de Miguel y, por sobre todas las cosas, una persona que conoce muy de cerca al DT de 64 años.

Gottardi fue la mano derecha de Russo durante 30 años: desde sus comienzos como entrenador de Lanús en 1989 (Hugo se retiró ese año en el Grana y enseguida sumó al cuerpo técnico) hasta su experiencia en Alianza Lima de Perú, en 2019. Tiempo más que suficiente para que Gottardi hable con conocimiento de causa acerca de cómo puede afectar esta situación a su ex compañero de ruta. “Miguel va a dejar correr el agua, va a ser el que mejor salga parado de esta interna. Está mas allá de todos estos problemas en Boca”, recalcó.

Hugo, de 66 años, conoce muy bien la personalidad de Miguel y su manera de actuar frente a esta clase de conflictos. Además, estuvo al lado del DT en uno de los momentos más complicados de su vida: el cáncer de próstata y de vejiga que superó cuando dirigí a Millonarios de Colombia, en 2017. “Esto (por el lío en Boca) para él es un partidito. El le ganó a un cáncer. ¿Qué le importa si los jugadores están peleados con Riquelme?”, dijo en Super Deportivo Radio de Santa Fe quien secundó a Russo en el Boca campeón de América en 2007, justamente con Román como figura.

Sobre esa época, contó cómo hicieron en su momento para manejar a futbolistas con personalidades muy fuertes: “Cuando vino a Riquelme a Boca en 2007, Mauricio Macri tuvo que hacer una reunión entre Guillermo Barros Schelotto, Martín Palermo y Román para que se pudieran manejar los egos, porque Riquelme venía de tener diferencia con ellos”.