A un año y tres meses de su alta, Facundo volvió a casa

GRACIAS A LA INTERVENCIÓN DE DEFENSA CIVIL

Verónica Ríos, vecina de Garín, debió transitar una verdadera odisea para poder traer de vuelta a su hijo, electrodependiente, que se encontraba internado en Capital. Además de que los trámites ante Edenor se demoraron mucho tiempo, justo cuando parecían llegar a término, sobrevino la pandemia.

Hoy, y desde hace 15 días, después de haber transcurrido más de un año y medio desde que por fin le dieron de alta de la clínica, Facundo, de 18 años, ya está en su casa con su mamá.

El chico de Garín padece de distrofia muscular y se enfermó gravemente de neumonía tiempo atrás. “Estuvo muy mal, pero salió adelante. Una vez que se estabilizó me dieron el alta domiciliaria y empecé con los trámites”, narró Verónica Ríos, su madre, en una entrevista con este medio. 

“Lo primero que me pidieron fue el trámite de la electrodependencia, que fue lo que más se tardó; se demoró muchísimo tiempo. Si bien en un momento estuvo aprobada, me faltaban después unos equipos de Edenor, porque Facu está con respirador las 24 horas”, continuó. Desafortunadamente, con la llegada de la pandemia y el aislamiento obligatorio, cesó la atención al público en las oficinas y todo se aplazó aún más. 

A Verónica no le quedó otra salida que contactarse con Defensa Civil, ya que no tenía forma de acceder a Edenor. 

“Justo cuando por fin le aprueban la electrodependencia, después de una larga lucha, cuando tengo que tramitar el aparato para la habitación de Facu, me agarra la pandemia. No tenía cómo tener la reunión con la gente de Edenor, hasta que me contacté con Defensa Civil y ellos me pusieron en contacto y me agilizaron todos los temas. Gracias a eso vinieron a trabajar en casa en medio de la pandemia, me trajeron el equipo, de una semana para la otra yo ya tenía todo, y bueno, hace 15 días que a Facu lo tengo acá conmigo” celebró, remarcando también todas las instancias previas que tuvo que atravesar, y el gran sacrificio económico, como los viáticos de todos los días hasta la Clínica Santa Catalina de CABA. 

“Viajaba todos los días hasta que en el último tiempo no lo podía ver porque prohibieron las visitas por el tema del virus. Te imaginas cómo estaba, hasta que lo pude traer. Yo estoy sola, no trabajo, solo el papá me pasa plata por mes, pero después no recibo ayuda de nada, solo de mi familia, que me bancó siempre hasta el día de hoy. Él está de diez, porque está en casa, con su familia, con sus mascotas, con sus perritos, así que está feliz”, contó. 

Por los servicios prestados, agradeció al director de Defensa Civil, Alfredo Merlo, y a todo su equipo. “Fueron siempre muy amables, podía contar con ellos en lo que precisaba y agilizaron todo. Gracias a toda la gente que me dio una mano, uno por uno. Hasta hoy en día si tengo un corte de luz enseguida Edenor ya me llama o yo puedo llamarlos a ellos, me atienden y son re amables. La verdad que estoy re agradecida y bendecida por todos ellos, que Dios los bendiga a cada uno”, finalizó.