A 51 años de una de las mayores tragedias ferroviarias argentinas

El hecho ocurrió entre las localidades de Ingeniero Maschwitz y General Pacheco. Allí, un tren embistió a otro de atrás que estaba detenido, cerca de Benavídez. Muchos vecinos de zona norte viajaban en una de las formaciones. Más de 200 personas perdieron la vida.

A las 18.48 del 1° de febrero de 1970 partió “El Zarateño” con destino a Retiro. Viajaban 1090 personas. A esa hora también afilaba las vías hacia el mismo destino el tren Nº 1016, “Estrella del Norte”, que había salido el día anterior desde la capital de Tucumán y llevaba 260 pasajeros. A las 20.02 el de Zárate se detuvo, pasando Benavídez, por desperfectos técnicos. El de Tucumán avanzaba a toda velocidad y en el kilómetro 36 pasó lo que fue inevitable. El motorman dejó su vida intentando frenar.

tragedia ferroviaria 1 de febrero 1970

Ese fatídico día, el tren procedente de Tucumán colisionó a toda velocidad contra otro que estaba detenido en el kilómetro 36 de la línea del ferrocarril Mitre, cerca de Benavídez, entre Ingeniero Maschwitz y Pacheco. Más de 200 personas perdieron la vida en este trágico accidente que se recuerda como la mayor tragedia sobre rieles de la historia de Argentina. El hecho se produjo a las 20:30 cuando un convoy del Ferrocarril Mitre proveniente de San Miguel de Tucuman, embistió a otro que se encontraba detenido cerca de Benavídez, en una zona despoblada y con escasa iluminación.

Las investigaciones posteriores concluyeron que el maquinista del primero de los trenes no alcanzó a advertir que otra formación, que había salido de Zarate también con destino a Retiro, se hallaba detenida por una falla en mecanismos. La colisión fue advertida por vecinos del lugar quienes de inmediato iniciaron los pedidos de auxilio y los primeros auxilios.

El tren número 1016 que viajaba desde Tucumán había partido con destino a Retiro a las 20:00 del día anterior y llevaba en el momento del accidente 48 minutos de atraso.

El choque se produjo con el tren número 3832 que había partido de Zárate a las 18:50 y llevaba más de 40 minutos detenido mientras el maquinista y el mecánico trataban de reparar el inconveniente.

La locomotora del tren 1016 se incrustó en el último vagón del tren 3832 destrozándolo casi totalmente y elevándolo sobre la cabina de motores. Como consecuencia del violento impacto no solamente descarrilaron locomotoras y vagones, sino que además el penúltimo y antepenúltimo vagón del tren que se encontraba detenido sólo detuvieron su marcha, separados del que quedó unido con la locomotora, a unos 80 metros del lugar del accidente.

“TRAGEDIA FERROVIARIA: SON 200 LOS MUERTOS

Así titulaba Clarín en su segunda edición del 2 de febrero. Las dos locomotoras del “Estrella del Norte” se incustaron en los últimos vagones de la formación que estaba parada. “El Zarateño” recién se detuvo a 80 metros del impacto. Era una zona despoblada y con muy poca iluminación. Todo era más difícil para los bomberos y los pasajeros que, golpeados, igual intentaban ayudar.

El “error de comunicación” que causó la peor tragedia ferroviaria argentina que se llevó la vida de 236 personas y más de 500 heridos.

Según el relato de los sobrevivientes, la mayoría de los pasajeros del tren de larga distancia estaban durmiendo antes de que se escuchara el hierro crujir. En el tren estacionado, los únicos que se percataron de lo que venía fueron unos jóvenes que miraban por la ventana y comenzaron a alertar a los demás. Muchos alcanzaron a tirarse por las ventanas.

La mayoría de los cuerpos no pudieron ser recuperados debido a los enormes destrozos producidos, por lo que tres días después del accidente se decidió incinerar los restos en el mismo lugar, muchos de ellos nunca fueron identificados.