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Cultura
JUEVES 5 DE JULIO DE 2018

María, la vecina de 89 años que transformó su dolor en poesía

"Tristeza, dejame ya", su primer libro: Para algunas personas, la edad no es una excusa, y María Olivera es un claro ejemplo de esto. La historia de una mujer escobarense que logró sobreponerse a tragedias familiares y personales, convirtiendo su dolor en hermosos poemas que hoy brillan en formato papel, en las vidrieras de las librerías de Escobar.

María visitó El Diario de Escobar.

Se trata de María Olivera, oriunda de Rosario y vecina del barrio Phillips de Belén de Escobar, cuyo padre fue bisnieto de Eugenia Tapia de Cruz. Apenas en el mes de marzo, y con 89 años, sacó su primer libro: un poemario titulado “Tristeza, déjame ya”.

A ella le gustó escribir desde siempre, se la pasa escribiendo días enteros, pero solo le sale hacerlo cuando recibe la visita de su “musa inspiradora”: “A mí me sucede algo raro. Estoy sentada y de repente pareciera que alguien me dice ‘dale, escribí…’, y agarro un boleto, un papel, una revista o lo que sea, y lo hago rápido, porque si no la idea se va… Es mi musa inspiradora la que pareciera que al oído me dijera las cosas, es como un sueño, pero que se hace realidad al escribir. Mi nieto después me pasa los poemas en limpio… ¡y a veces tiene que adivinar lo que dice!”, rio, en entrevista con El Diario de Escobar.

Apenas meses atrás logró reunir el dinero para poder publicar su obra y, actualmente, ya está pensando en editar su segunda recopilación, debido a que en este corto tiempo ya cuenta con unos 40 poemas nuevos.
Con una dolorosa historia familiar a sus espaldas, María también contó que en una visita a su médica le dijo a la profesional: “Mi tristeza pasa por esto…” Y ella le contestó: “Eso tenemos que sacarlo de adentro, porque usted de enfermedad no va a morir, sino de tristeza”.
“A mí me gustan las plantas, las flores y escribir poemas. Porque están las rimas, los versos, y los poemas, que es cuando no hay rima. Le recité un poema a la doctora y los ojos se le llenaron de lágrimas. Me dijo que tenía mucha alma y que cómo hacía para escribirlo, si alguien me ayudaba”.

Además de ser una excelente recitadora, María publicó muchos de sus escritos en la histórica revista conocida como la Hojita de Escobar. Sus poemas hablan a menudo de los recuerdos, los duelos, la muerte y la soledad, y son tan tristes como bellos. “Todos me dicen que son muy tristes mis poemas. En ellos están mis recuerdos, mis hermanos y Rosario (Santa Fe)”. Antes de publicar, un día, por un impulso, ingresó en la librería ubicada en la esquina de Dr. Travi y Rivadavia. “A veces me asombra porque hay personas que intuyen las cosas. Le conté a la encargada lo que me pasó y de los poemas que había escrito, y ella me anotó la dirección y el nombre de Cristian Trouvé. Me dijo que lo llame y que cuando publique los libros que se los lleve, que ella los vendía”. Así lo hizo, y esa fue la historia de cómo se contactó con la editorial de Loma Verde que hizo posible que concretara su sueño. Efectivamente, hoy por hoy sus publicaciones se lucen en la vidriera de dicha librería.

“Yo creo que voy a poder sacar este último libro, pero ya son muchos años y me siento muy enferma. Como dice el dicho, ‘plantar un árbol, tener un hijo, y escribir un libro’.  Yo cumplí con las tres”, terminó.


A continuación, uno de sus poemas:

Primer amor

Yo quisiera un día poder regresar,
A esa tarde en que te pude encontrar.
Bastó una mirada para enamorarnos,
Sin palabras ni besos.

Primer amor de mis quince años,
Puro y sincero.
Eso no se puede olvidar.
Nos amamos en silencio,
Pero el destino nos separó,
Y todo, como una rosa, se marchitó

 

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