Recurrirían al puerto de Escobar ante un posible corte de gas natural desde Bolivia

Luego de que la YPF boliviana advirtiera sobre un posible cese de los envíos del suministro al país, el Gobierno nacional analiza utilizar el gas natural licuado acopiado en el Puerto Regasificador ubicado en el Paraná de Las Palmas.

Trascendió en las últimas horas la noticia de que, por la crisis política, peligran los envíos de gas de Bolivia a la Argentina. Un problema importante para el país, teniendo en cuenta que casi un 10 % de nuestro consumo diario de gas proviene de la nación limítrofe, y que en las provincias del norte la producción es menor a lo que se utiliza, por lo que diariamente emplean el gas boliviano.

Ante esta situación, el Gobierno nacional analiza recurrir a varias opciones, entre las cuales se incluye utilizar las reservas acopiadas en el Puerto Regasificador de Escobar, importar GNL de Chile y/o una mayor inyección desde la cuenca de Neuquén.

La del Puerto de Escobar consiste en la segunda herramienta prevista por las autoridades de la Nación, siendo la primera el importar gas desde Chile. En nuestro distrito existe actualmente una carga de unos 88 millones de metros cúbicos de gas natural licuado, que fue importado en agosto y se encuentra acumulado en el buque regasificador ubicado en el puerto del Paraná de las Palmas. De no utilizarse en este caso, dicha reserva será consumida con seguridad al inicio del próximo invierno. Con la inyección de GNL desde Escobar, sin embargo, no se podría llegar hasta la zona del NOA, la cual dependería de una rápida importación desde Chile.

Por su parte, la tercera herramienta consiste en la inyección de más gas desde la Cuenca Neuquina, una medida que puede ser beneficiosa para Vaca Muerta pero que se ve limitada por la capacidad de los gasoductos existentes, los cuales no tienen hoy la capacidad de poder suplir el gas boliviano tanto con producción nacional como con la que se inyecte desde Escobar para llegar al extremo norte del país, principalmente a Tucumán, Salta y Jujuy.

Estas medidas, sin embargo, implicarían además una diferencia de precios para el país, dado que mientras el gas boliviano está valuado en 6,40 dólares por millón de BTU, el GNL alcanza un precio no menor a los 7 dólares por la misma cantidad, dado que a su precio hay que adicionarle el costo de regasificación y transporte.

 

La situación en Bolivia

La empresa estatal Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) informó recientemente que un grupo de personas había tomado sus estaciones de bombeo y compresión, por lo que le solicitaron a la Argentina la liberación del cumplimiento de sus obligaciones de envío de gas. Dicho acuerdo de importación había sido firmado en febrero por el secretario de Energía Gustavo Lopetegui con el ministro de Hidrocarburos de Bolivia, Luis Alberto Sánchez. Son actualmente 10,5 millones de metros cúbicos los que diariamente ingresan desde Bolivia.

Asimismo, desde YPFB advirtieron que no se descarta la toma de otras instalaciones de producción o transporte de gas natural, hecho que sembró el desconcierto en la secretaría de Energía de la Nación porque dicho corte afectaría a las provincias del norte como Salta y Jujuy, que utilizan gas boliviano, y también a las zonas industriales más importantes del país, como Córdoba y Santa Fe.

Sin embargo, hasta el momento continúan entregando sin problemas, aunque no se descarta un corte y, si lo hubiera, el gobierno asegura estar preparado para reemplazar el volumen que se pueda perder.

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