Botellas de amor: la nueva manera de reciclar

En Maschwitz, se abrió un nuevo punto para que las gente las deje. La fundación “Llená una botella de amor” busca concientizar sobre la reutilización de los plásticos, para reducir el impacto que estos provocan.

Llegó a la zona un punto de recolección de “botellas de amor”, una consigna que busca hacer accesible el reciclado, porque permite a todos introducirse fácilmente en la práctica con puntos claros. Lo más asombroso es que luego puede ser transformado en mobiliario de todo tipo.

La “botella de amor”, es una botella común y corriente que esta para desechar, pero que en este caso, se usa para meter dentro plásticos determinados. Estos plásticos, en vez de tirarlos al tacho común y que se mezclen con cualquier otro residuo, al introducirlos en la botella, quedan separados, y al llevar estas botellas al punto de recolección, esto puede ser reciclado, y reutilizado.

Las consignas que difunde la sede de argentina de fundación “Llena una botella de amor” para empezar a reciclar los plásticos es la siguiente: La botella, para empezar a llenarla, tiene que estar limpia y seca, además de vacía. Pueden ser de todos los tamaños, desde las más pequeñas, hasta los botellones de varios litros.

La parte en donde hay que prestar mucha atención es en qué plásticos meter dentro la botella. Según difunde una integrante de la fundación, deben ser plásticos de un solo uso, aquellos que no tienen más vida útil que la que sirvió para resguardar el producto que contienen. Ejemplo de esto son los envases plásticos tipo sachet de salsas, sopas, aderezos, pan rallado, galletitas, arroz, papel higiénico y jabones, siempre y cuando se esté seguro de que son de plástico.

Lo mismo con los envases del mismo material de repuestos de limpieza, o de toallas fememeninas. Además se pueden meter corchos plásticos de vinos, los tubitos de las lapiceras (sin el cartucho, es decir sacándole la parte de metal), cepillos de dientes, entre otras cosas. Como se dijo anteriormente, todos los envases de un solo uso que sean plásticos. Es bueno aclarar que no se puede meter envases tetrapacks, ni latas, ni cartón, ni papel, ni telgopor.

Un paso importante para llenar la botella es el del compactado. La clave es que a medida que se vayan metiendo los plásticos limpios, se los vaya empujando con un palote bien para abajo ya que tiene que quedar todo pegado a los bordes, para aprovechar bien el espacio. Asi se evita que quede aire en la base, y que se puedan seguir metiendo los demás plásticos facilmente.

Una vez que este lista la botella de amor, se puede llevar a los centros de acopio. En la zona, el lugar se encuentra en Colectora Este y Av. Mendoza, en la localidad de Ingeniero Maschwitz.

La fundación Llená una Botella de Amor Argentina es una organización sin fines de lucro. Los integrantes de esta entidad no comercializan ninguno de los productos resultantes del reciclado. “Nosotros nos encargamos de la parte social, de dar a conocer el proyecto, ir a las escuelas y empresas, y tratar de que todos como ciudadanos empecemos a llenar botellas de amor”, explicó un miembro en su página de difusión del proyecto.

Esta forma de reciclado no esta solamente en Argentina, sino que la fundación es una organización que se encuentra en distintos países, y define su misión como: “contribuir con el desarrollo sostenible por medio de la solución a problemas socio-ambientales relacionados con el aprovechamiento de residuos”.

De esta forma, ellos son el nexo del intercambio de lo que se junta y lo que se transforma en madera plástica. Lo que sí aclaró la integrante de la organización es que la empresa que realiza el mobiliario con estos plásticos como materia prima, si vende sus productos porque es una empresa que se dedica a eso. El nombre es Econciencia Argentina, y lo que realiza son muebles realizados en madera plástica. Lo que hace esta empresa es crear listones hechos 100 % con lo que se metió en la botella, y con eso construyen desde juegos infantiles hasta pisos de deck.

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