KICILLOF, EL NUEVO MEJOR AMIGO

Por Alejandro Cancelare

En un raro, pero no por eso infrecuente, giro de las percepciones y las proyecciones, Axel Kicillof aparece como el nuevo mejor amigo de los intendentes del peronismo que, a pesar de haber sido ungido como candidato a gobernador, no le tienen ni afecto ni confianza.

Esa situación no cambió. Es muy poco probable que las pestes que se decían de él y de quienes lo ungieron, los jóvenes de la agrupación La Cámpora, se hayan esfumado en tan pocos días.

Lo que sí advirtieron los siempre sagaces jefes comunales es qué si no modificaban esa actitud tan aviesamente adversa para con el candidato y sus jefes, poco podrían recibir después del 10 de diciembre si termina siendo electo gobernador.

Entonces, hasta nuevo aviso, modificaron su estrategia. Serán sus mejores nuevos amigos, le harán sentir lo importante de su acompañamiento y le harán ver, en la medida de lo posible, con mucha o poca sutileza, que ellos son los garantes del cuidado de cada uno de sus votos.

Entonces, en esta búsqueda de la nueva cercanía, ya le insinúan que algún tipo de compromiso previo tiene que tener para con ellos. Y un ministerio sería, porque no, una clara muestra de eso.

Esta idea busca no sólo la generación de una empatía nunca encontrada, sino meter una cuña entre el futuro gobernador y quienes manejarían su gabinete, los chicos de Máximo Kirchner.

En el último encuentro cara a cara entre ellos no hubo nada de esto.

Sergio Massa fue el anfitrión en su quincho personal de la casa en la que hace seis años él sintió que el kirchnerismo le había mandado a robar a través de un espía de la ex SIDE, Tampoco de esto se habló, por supuesto, porque la gente “pedía que nos uniéramos todos contra Macri”.Y ellos, por supuesto, tan atentos, cumplen los deseos populares.

Massa, Axel, Máximo, Wado de Pedro y los intendentes Ariel Sujarchuk, Leonardo Nardini, Gabriel Katopodis y Juanchi Zabaletta hablaron de campaña, diseñaron algunas bajadas y trataron de encontrar un discurso unificado.

El candidato a gobernador, por su parte, dejaba de verse alejado de la gente que aún no lo conoce y hasta se anima a presentaciones espontáneas con los candidatos, como sucedió la semana pasada en San Martín y este martes en Hurlingham.

Esta buena sintonía durará hasta las PASO. Los resultados serán vitales para confirmar esta amistad. Si la candidata por la reelección, María Eugenia Vidal, da signos de vitalidad, y la diferencia ronda los 4 puntos, todo puede cambiar.

Entre los jefes comunales circula la visión que serán los “pibes”, por La Cámpora, quienes conducirán los destinos provinciales en caso de ganar Kicillof. No saben si, puestos en crisis, se abrirán o cerrarán más, como quedó demostrado en las últimas negociaciones provinciales y nacionales.

Enfrascados en el modo campaña, todos abandonan, por un momento, viejos preconceptos. Inclusive el propio Massa dejó para más adelante lo que él sostiene como dogma: “estos pibes son como una flor… Se abren de día y se cierran de noche”. Justo cuando se cocina todo lo que sigue.

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