Guillermo Álvarez: “La grieta no existe, son los hombres que lucran con eso”

Conversador y memorioso. Militante de la política. Perteneciente a una estirpe que diferencia entre adversarios y enemigos. Sumamente crítico, y sin embargo, un hombre optimista.

 Guillermo nació el 14 de junio de 1944, en Escobar, como sus padres,  Antonino Álvarez y Celedonia Sbravatti, como sus abuelos y bisabuelos. “Acá en Escobar el primero de la familia esta registrado en 1820, pero hay registros de un censo de 1744, que dicen que ya estábamos molestando por la zona” (dice riendo).

Guillermo y su familia vivían en la calle Hipólito Irigoyen al 500, por la proximidad comenzó sus estudios en el colegio Santa María, igual que su hermana mayor, Marta, y su hermano Augusto Cesar “el negro”. Luego paso a la escuela Nº 2 “Que en aquella época era la 9 porque pertenecíamos a Pilar. Después entre en el Belgrano”. Recuerda con exactitud a cada uno de sus compañeros. Entre ellos: “Cacho” Mazzulli, Gnemi, Diego Bretal, “Tuti” Trevissi, Ferrari, Mónica Goñi, Laura Saracho, Silvia Mauro, Pablo Rúboli, Rubén Larroca… (la lista completa es interminable dada su condición de memorioso) “Me encuentro siempre con los que son de acá y con otros cada tanto… pero yo no terminé ahí. Yo preví una pelea con Armano (el director administrativo del colegio), que no era muy difícil pelearse con él, ya que tenia un estilo de conducción muy fuerte y yo ya era un renegado (vuelve a reír), y me fui a Campana. Después me volví y fui al San Vicente, como alumno regular. Termine allí. Soy de la primera camada de egresados laicos”…”Creo que había una formación muy autoritaria en esa época”.

De su juventud recuerda la salida con los amigos a la confitería El Ciervo y a Kabuki. “La búsqueda era para ir a bailar y estar en contacto con las muchachas” (dice sonriendo). Éramos una familia muy grande. Los abuelos, muchos tíos, todos fuertes, con carácter. Eran conductores. Las mesas de Navidad o cumpleaños, inmensas. Mas de 40. Risas, bromas, comida, charlas, baile. Estábamos todos muy cercanos, también a la iglesia. Éramos como un fuerte.”

Su primer trabajo fue en la oficina de Inmobiliaria Escobar, de calle Rivadavia, junto a su padre y su hermano. “Luego hice un reparto de galletitas de Pavesini, de Loma Verde, junto a Alfredo Barbagelatta y el “tata” Abadie, querido amigo de Matheu.   Después a los 22 años y previo curso me metí de lleno a la inmobiliaria y después también estuve con el rubro carne.

Se afilió (como adherente) al Partido Radical a los 14 años.  “Mi familia siempre estuvo involucradísima en la política. Pero el trato siempre fue bueno y agradable con toda la gente, tuvieran la filosofía y las ideas que tuvieran. Nunca fuimos “antiperonistas”. Mi papa era presiente del bloque radical en Pilar, (todavía pertenecíamos a Pilar) y después fue presidente del primer bloque radical en Escobar. Tengo los recuerdos muy vividos de lo que fue la independencia o autonomía de nuestro Partido de Escobar y voy a aportar mis recuerdos en esta movida por los festejos de los 60 años del distrito. Me gustaría hacerlo con la comisión de historia, o la gente de Piña, porque quiero relatar muchas cosas muy bien vividas y muy fundacionales y que se escapan a veces a la óptica de otros. No por ser “vivo o inteligente” ni gran observador, sino por haber estado, en ese momento y en ese lugar… Los políticos de Escobar hicieron una tarea maravillosa para que Escobar sea autónomo. Una tarea brillante”.

Guillermo fue miembro de la Juventud Radical, miembro del Comité, convencional y  concejal en el año 1973 (durante la intendencia de Alejandro Burgueño). “Gracias a Dios tengo tantos amigos dentro como afuera de mi partido. Porque era una época donde éramos “militantes” de la política. No solo de la UCR o del Peronismo, o del Socialismo. Porque entonces, cada tanto te daban un golpe (en referencia a las dictaduras militares) y te mandaban a tu casa y te convertías “en una porquería”, si es que quedabas vivo.”

Se casa en febrero del año 74 con Silvia. “Novia y mujer de toda la vida. Tenemos tres chicos: Natalia, Julián y Guillermo. Los tres son independientes. Tenemos 6 nietos: Martín, Juan Pablo  Lucia, Sofía, Ignacio y Delfina. Son maravillosos”.

A pesar de los altibajos y de esa mirada critica que dice tener, Guillermo y su familia aman profundamente Escobar. “Nunca pensé en irme de Escobar. Somos súper elogiadores de Escobar. También somos críticos. Críticos no para molestar, sino para ser escuchados y para construir. Porque uno es de acá. Del Escobar de las calles de tierra al de hoy, que esta inmenso. Escobar fue grande siempre pero la población es enorme. Ha venido lo que llaman “el progreso”. Escobar era un lugar de bien vivir. Y donde se vive bien surgen “bienvivientes” y donde se vive mal crecen los malvivientes. Acá no. Teníamos la primera salida al rio por ruta. El Lujan era un vergel”.

Guillermo supo tener un lugar muy destacado en el negocio inmobiliario, como así también en la venta y comercialización de carnes. Pero su pasión por la política lo hizo “distraerse” de algunas cosas. “Me arrepiento de muchísimas cosas, porque soy un gran metedor de pata (vuelve a reír). Pero en general estoy satisfecho. Pero, si me recontra arrepiento de montones de cosas que no debería haber hecho. Debería haber estado más atento al tema de los negocios”.  

A pesar de ser un vecino súper activo y haber participado en distintos estamentos de las instituciones de Escobar, Guillermo dice que le quedaron muchas cosas por hacer. “Si pudiera llegar a los 140 años quizás podría cumplir con algunas cosas mas que me propuse, pero creo que no voy a llegar (vuelve a reír).Me quedan cosas privadas y personales para hacer y muchas cosas para mi pueblo. Igual miro para atrás y me quedo satisfecho”.

En cuanto a la situación del país y el futuro, Guillermo es claro y contundente: “La grieta no existe, son los hombres que lucran con eso. Le dan a la gente bajada de línea… Mira vamos a las mismas escuelas, compramos en las mismas tiendas y hasta pedimos préstamos en los mismos lugares. En las mismas familias hay hermanos con distintas ideologías.  No existe la grieta y si existe es superable. Hay que conversar, charlar y encontrar soluciones”… “Creo que en algún momento va a llegar la reacción. 40 millones de habitantes entramos bárbaro.  Una vez que se acomoden un par de temas, inseguridad y otras cosas, vamos a salir adelante. Soy optimista. Soy critico de muchas cosas pero a futuro tenemos muchas posibilidades. En algún momento nos vamos a encaminar”.  

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