“Que Dios se lo pague”

Rubén Orlando Ruiz es oriundo de La Banda, Santiago del Estero. Desde mediados de diciembre se encuentra en Escobar, sólo y en condición de calle. Pasa gran parte del día en las escalinatas de la Co Catedral pidiendo “limosnas.”

“Trato que la gente me ayude con lo que puede. Como soy diabético tiempo atrás perdí una pierna y ahora tengo una infección en la otra. Con el dinero que la gente me va dando, y logré guardar, pude comprarme un par de muletas nuevas. Me salieron 1400 pesos. Son caras, pero las necesitaba”.

El hombre no tiene padres, ya que fallecieron cuando él tenía 8 años, y tampoco hermanos. Vino a Buenos Aires con la ilusión de poder tramitar la colocación de una pierna ortopédica. Mientras tanto intenta subsistir comiendo cada día lo que puede, durmiendo en el hospital y a veces en el parador de colectivos de larga distancia. A veces logra bañarse en alguna estación de servicio.

“Agradecería mucho que pudieran ayudarme con algún lugar donde dormir y medicamento para la infección en la pierna. Ojalá alguien sepa cómo puedo hacer para conseguir la prótesis que me permitiría trabajar de algo. Aunque alguna changa para cuidar un deposito, una casa o algún lugar, sentado puedo hacerlo”.

En la película argentina que “Dios se lo Pague” (1947), un asalariado que lo perdió todo traicionado por su patrón comienza a pedir en la puerta de una iglesia y logra reunir una fortuna con la que logra vengarse. Pero eso pasa en las películas. En la vida real los hombres y mujeres que piden en las puertas de las iglesias son exactamente lo que ven.  No hay ningún secreto detrás. Sólo un hombre de 45 años, en situación de calle, que necesita una prótesis para poder ponerse de pie, y un techo, bajo donde dormir por las noches. Sin embargo, si usted logra ayudarlo, quizá Dios se lo pague.

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