Noemí Luque: “Es una etapa de recoger lo sembrado”

La conocida médica especialista, jerarquizada en Neurología es una luchadora incansable. Con entusiasmo y tesón, dedica incansables horas a su profesión y los talleres de su fundación. Ama la profesión que abraza y a la que le dedica gran parte de su día. Sueña con un país que crezca y logre salir adelante.

Nació un 14 de abril en un pueblito correntino. “Alvear, cerca de Yapeyú, tierra del Gran Capitán. De él saqué su empuje y su tozudez. Como él pocas cosas me detienen en pos de un noble objetivo”.
Hija de Hugo Arnaldo Luque y Yolanda Latuf Andere. “Mi padre era enfermero, de él herede el amor por la Medicina. Un día se cortó un dedo del pie y me pregunta: ¿Te animas a coserme sin anestesia? Le dije que si y lo hice con una aguja de mi madre que siempre cosía. Yo tenia 9 años””Mi madre fue mi soporte. Un bastión, una luchadora incansable. Los padres que amé y amaré siempre”.

Se crió en el colegio Misericordia, de San Fernando. “Era una época maravillosa de mi vida. Una etapa de risas y de lucha en la construcción de la persona que soy. Un espacio de alto nivel en cultura, educación y respeto. Así crecimos mi hermano Eduardo y yo. Un hermano que amé con todo mi corazón. Un luchador contra adversidades y victorioso en su vida y profesional incansable de la abogacía. Aunque pasé etapas luminosas y otras muy tristes. La etapa más feliz: cuando me recibí de médica y cuando fui madre. Lo más triste: la muerte de mis padres”.

Noemí tuvo dos matrimonios. Tiene buenos recuerdos de ambos. “Me casé dos veces. Mi primer marido fue cuando era muy jovencita, pero al madurar seguimos por distintos caminos. Luego el segundo, el padre de mi única y tan anhelada hija ya no está entre nosotros. Fue un padre ejemplar, que crió con amor a su hija pero que se fue luego de una larga enfermedad de diez años”.

Pero esa importante pérdida se fue superando con el tiempo. Su hija y su trabajo jugaron un rol fundamental. “Pasaron los años y hoy me siento sólida, amada, respetada. En el momento más reconocido y exitoso de mi profesión. Ser neuróloga es mi auténtica profesión. Esta que abrazo con fervor y entrega infinita. Mi hija es la continuación de mi tarea médica ya que está estudiando Neuropsicología. Fue muy deseada y hoy es mi sueño realizado como madre. Esta sin duda una etapa de muchas satisfacciones, de recoger lo sembrado durante largos años de entrega, sacrificio y donación de todo mi conocimiento en pos del bien del paciente y su familia. Pasé por exigentes y hasta destructivas horas de guardia”.
Pasó por muchos hospitales y clínicas donde trabajo. Pero siente que lo que es hoy como médica se lo debo al hospital Juan. A. Fernández. “Siempre estaré agradecida por lo que me dio”.


Noemí llegó a Escobar en el año 1997. Desde entonces trabaja incansablemente por la salud mental, a través de su fundación. “Fundaneuro nace para cristalizar mis sueños de un Centro de Rehabilitación Neurológica en Escobar. Amo este lugar, que creció enormemente desde que llegue hace 20 años. Es mi lugar en el mundo.
Noemí tiene dos importantes sueños. “Un sueño cumplido es mi tarea en la creación de mi centro de neurología, donde hago consultorio, estudios neurológicos y rehabilitación neurológica. Allí logro brindar al paciente una mirada integral y especializada de atención. Pero tengo otro sueño ya que me falta muy poco para ser feliz por completo: Que mi Pueblo salga adelante, que no haya tanta desigualdad e injusticia. Que ya basta de errores y emprendamos todos juntos el camino del crecimiento y realización como país. A veces me desanimo y de vuelta vuelvo a tener fe. Ya saldremos adelante. Eso es lo que deseo para cada uno de nosotros y para mi bendita Patria, que es la tierra en que nací”.

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