SUBE: ¿Víctimas o victimarios?

Por Graciela Zorrilla

 

La tarjeta SUBE fue implementada a partir del año 2011. Desde entonces, en el Partido de Escobar, los comerciantes realizaban un cobro extra a cada cliente que requería el servicio. Esta “práctica abusiva” se repetía en la recarga de teléfonos celulares y venta de tarjetas telefónicas.

En realidad, la práctica constituye un perjuicio para usuarios, ya que en la mayoría de los casos el pago adicional en comercios es la única alternativa. Estaría bueno recordar que la misma no está autorizada por el Ministerio de Transporte de la Nación y que afecta directamente a la parte más débil de la cadena de consumo, que es el usuario. Además, esta conducta se encuentra penalizada por la ley nacional 24.240 de Defensa del Consumidor

El Concejo Deliberante de Escobar aprobó, por unanimidad, tiempo atrás, un proyecto de ordenanza que prohíbe aplicar el cobro de una suma adicional o exigir la compra de un producto como condición a todos los comercios que provean el servicio de crédito virtual en teléfonos, televisión satelital, tarjetas SUBE y estacionamiento medido.

El comercio de Escobar, casi de manera unánime, decidió retirar el servicio.  La explicación: “que la comisión que perciben por este servicio es ínfima y oscila entre 1% y 5%, por eso se ven obligados a exigir un pago extra”. Lo que omiten decir los señores comerciantes de Escobar es que ese “pago extra” es en negro.

La evasión fiscal es la actividad ilícita en la que incurren personas, o empresas, cuando ocultan bienes o ingresos a las autoridades tributarias. Cuando supera una cierta cantidad, se considera delito fiscal, pudiéndose sancionar con penas privativas de libertad, mientras que los fraudes de menor cuantía se tramitan como infracción administrativa, sancionándose con multas. Uno pudiera creer que por tratarse de dos, cuatro, o cinco pesos, la situación podría encuadrarse en la de menor cuantía, pero si hacemos un cálculo aproximado de cantidad de recargas por día, por mes, y las proyectamos a lo largo de los siete años en que viene desarrollándose la maniobra, nos encontraríamos con una suma que seguramente de “menor cuantía” no tiene nada.

Cuando se habla de perjuicio o desventaja, los señores comerciantes de Escobar debieran tener en cuenta la suma de dinero que ingreso a sus bolsillos, en negro, desde el 2011 y que jamás volverá a los contribuyentes transformados en obras o servicios.

 

 

 

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