“Rehenes”. Por Alejandro Cancelare

El viernes pasado, los intendentes peronistas del conurbano bonaerense se reunieron en Hurlingham con Máximo Kirchner para comentar la situación económica y social del territorio pero juraron que nada dijeron del esquema electoral que se iban a trazar para el año que viene y mucho menos comentaron el tema de los cuadernos.

¿Puede creerse algo tan naif? Uno de los presentes, que no fue Ariel Sujarchuk, que estuvo pero no comentó a este medio de dicha reunión, indicó que “la verdad que se habló de los cuadernos pero nadie quiso escarbar mucho más. Hasta nos provocaba algo de cosita preguntar”.

La cuestión es que todos los jefes comunales del peronismo saben que la madre de Máximo, Cristina Fernández de Kirchner, es la candidata más potente que pueden tener para ganar en sus territorios. Esta necesidad se hace imprescindible para los territorios en los que en 2017 perdieron con Cambiemos.

El tema que más les preocupa es que ante el avance de la causa, las declaraciones de los arrepentidos y la posible prisión futura, que el Senado de la Nación no habilita hasta ahora, estos intendentes deban explicar por qué van con una delincuente.

No quieren ni son cómplices. “Pero si apareces junto con ella podes convertirte, aunque menos, en un encubridor” expresó uno de los participantes.

Las encuestas que hasta hace un mes ponían en duda la veracidad de la causa de los cuadernos, ahora tienen a casi en el 70% de los consultados como seguros de que el mecanismo coimero existió.

Entonces, a pesar de los votos, la campaña futura se hará difícil si tienen que explicar el apoyo a la ex presidente. Lo peor, es que mientras piensan y ensayan otras posibilidades, el tiempo pasa y nadie más crece.

Sergio Massa está lidiando todos los días para impedir que su bloque de diputados nacionales y el provincial ingresó en una grieta imprevista producto del exceso de protagonismo que pretende alcanzar el neo pilarense Jorge D Onofrio.

En el ámbito nacional, unos siete diputados nacionales, encabezados por la dupla Felipe Solá y Facundo Moyano pide a gritos votar en contra del “proyecto de presupuesto del ajuste” y eso los hace estar mucho más cerca de los cada vez más ultras kirchneristas.

Intentan aparecer unidos, preocupados y ocupados en pos de la unidad de todo el arco opositor pero todos los días los intendentes deben lidiar con los arrebatos de los kirchneristas locales, como les pasa cotidianamente a Gabriel Katopodis, en San Martín, Martín Insaurralde, en Lomas de Zamora o Juanchi Zabbaletta, en Hurlingham.

Por más de los gestos que tengan con Cristina, como la designación de Juliana Di Tullio en la Defensoría del Pueblo de la provincia que conduce el ex sciolista Guido Lorenzino, nada detendrá a sus seguidores de sus esquemas políticos y de consolidación del poder contra todo aquello que aparezca como “prolijo y dialoguista”.

A esto se le suman las dudas recíprocas por el siempre volátil alineamiento político de los jefes comunales que cuando Cambiemos estaba en su mejor momento no dudaron en prestarle todo tipo de servicios y hasta insinuar con un posible acuerdo futuro.

Faltan meses difíciles, vaticinan todos los analistas. Eso provocará la radicalización de los ya radicales ultra K y el alineamiento de aquellos que creen poder captar su intención de voto siempre y cuando CFK desista de ser candidata, algo que nunca sucederá.

Y los intendentes que aparecen dialoguistas y con buenas formas continuarán siendo rehenes de una múltiple sospechosa por asociación ilícita.

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