Norma Osterwalder: “Cada uno tiene su propio examen en la vida”

De conocida familia de artistas escobaenses, Norma supo ganarse su propio nombre a costa de perder parte de su apellido. Alegre, polifacética, amigable y conciliadora, ama su trabaja y no renuncia a sus sueños.

 

Nació el 4 de diciembre de 1961, en la Ciudad de Campana. Hija de Érico Santiago Osterwalder y Hermelinda De Federico. “A los 5 años vine a vivir a Ingeniero Maschwitz porque a mi papá le ofrecen poner un almacén. Junto a mi mamá tenían uno en Campana de ramos generales. También tenían una casa de departamentos en Banfield que alquilaban y era otro de los ingresos. Allí nació Cesar, mi hermano mayor”.

Hizo la primaria en la escuela N° 13 de Ingeniero Maschwitz y la secundaria en el Instituto General Belgrano de Escobar. Hacia gimnasia en el Club Sportivo pero iba a la pileta del Independiente. “Desde los 11 años. Tenía el carnet de socio- cadete. Me venía de Maschwitz en colectivo pero siempre con dos mayores. .. Era otra época. A la salida del colegio nos íbamos a comer pizza a Yopama. Aprovechábamos para fumar a escondidas.  En realidad mi viejo no me dejaba fumar “hasta que me casara y si mi marido me lo permitía” (dice entre risas). Recuerdo que mi mama había ido a Entre Ríos y traído un Ekeko, que era un muñequito de la suerte lleno de bolsas al que se le prendía en la boca un cigarrillo. Cuando mi papa entraba y decía que había olor a cigarrillo y mi mama me tapaba y decía que era el Ekeko” (vuelve a reír). Mi amiga Cristina Mauro me puso Ekeko a mí.”

Quinto año, Norma lo hizo en la ciudad de Mar del Plata, en un instituto mixto. “Mi viejo tuvo la oportunidad de poner un hotel familiar. Allá coseche muchos amigos, que gracias a Dios aun los tengo. Después mi hermano, que se había quedado con el negocio, le pidió que volviera y al tiempo regresamos.”

A los 19 años, se fe a vivir con su tía a Capital y decidió comenzar la carrera de Teatro. “Primero lo hice en la escuela de Lito Cruz y Carlos Moreno, augfern. El curso superior al mío eran todos actores y actrices ya de nombre. Allí estudiaba Graciela Dufau, Claudia Carpena, que todavía es mi amiga, Perla Santalla, Alicia Bruzzo, María de los Ángeles Medrano, Hugo Arana. … era increíble estar con toda esa gente en el patio cuando sonaba la campana. Ahí di mis primeros pasos con la técnica de Stanislavski. Hice los 3 años de básico y talleres, después continúe los estudios con Irma Roy. Otra vez desde primer año, pero esto era más interpretación de textos y más dramatización. Era más expresivo e incluso estudiaba danzas”.

Siendo alumna de Irma Roy tuvo la oportunidad de entrar a un casting para comedia musical. “Eran como treinta alumnas todas mujeres hermosas, espectaculares y yome veía tan chiquita, petisita, que me dije no voy a salir yo.  El director Ernesto Raso Caprari nos dijo que venía un productor Daniel Costa y que iba a elegir solo una chica. Y al final quede yo”

A los 21 años, Norma, desde entonces Norma Walder, ya trabajaba con los colegios de la Provincia de Buenos Aires y salía de gira con distintos elencos por casi todas las  ciudades.

Por su amistad con Maria Fernanda Magnarelli, fueron compañeras en la secundaria, se venía de Capital a bailar a Kabuki. “Yo a Kabuki lo conocí en las matiné, que eran hasta las 10 de la noche. Pero después de grande volví. Íbamos con Marcela Cufre. Igual al boliche se entraba temprano, “como las gallinas” (ríe) Teníamos las mesas reservadas. Primero abajo. Jamás me voy a olvidar los tostados con morrón de Kabuki. Y después otra mesa reservada arriba. Estaba todo bárbaro, salvo “la luz negra”. Te deschababa el corpiño, las pelotitas del sweater (dice entre risas)… Allí conocí al que ahora es  mi esposo, que era de Ballester pero sus padres estaban edificando acá. Recién salido de la colimba. Nos conocimos y fuimos amigos, porque a él le gustaba el teatro y me acompañaba a las clases. Recién a los dos meses me pregunto si quería salir con él. Era lento José Luis (vuelve a reír) Estuvimos 7 años de novios. Qué manera de “calentar silla”!

Norma se casó  el 27 de abril de  1989. De esa unión tiene tres hijos. “Al poco tiempo de casada nos vinimos a vivir a Belén de Escobar, y después nos vamos a vivir a Maschwitz, a la casa de mis padres. Jamás voy a dejar esa casa. Aunque se me venga abajo. Porque es la casa de mis viejos” (emocionada, continua) “Mi papa era un hombre tan honesto, tan trabajador. Se levantaba a las 6 de la mañana para abrir el negocio. Me enseño que en la vida no se puede robar nada. Ni un alfiler. Me enseño que, a pesar que costara, estudiando y trabajando iba a tener algo.  A él le gustaba el teatro y respetaba esa vocación porque era de familia de músicos. Siempre contaba que como era el menor de 10 hermanos,  sus hermanas mayores, (Inés y  que tocaban el piano en el Club Sportivo), lo ponían a él a lavar los platos”. (Ríe) “Mi mama era una madraza, sobre protectora y muy coqueta. Una geminiana muy tímida. En aquella época la crianza era muy estricta. El “cuídate y adónde vas”. Yo siempre la tenía que llamar por teléfono y eso que no había celulares”.

Norma recuerda los primeros años de casados y la llegada de los hijos. “Nos cambió la vida. Había que levantarse cada dos horas por la leche y entonces hice un párate con el teatro. Pero seguía dando clases en el ACA. Cuando volvía a casa me ocupaba de mi bebe. Mama me ayudaba mucho”.

A los 26 años empezó a dirigir primero en Capital y dictar clases. Luego en Escobar su esposo presenta un proyecto en el Consejo Deliberante para dar una obra escrita por el que era didáctica en los colegios. Al entonces director de Cultura, Zacardi le gusto y en el Consejo Escolar también. En el año 95 dirige junto a Tessy Degano un esp en la casa. “Ahí arrancamos. Tuve que presentar un curriculum en la Sociedad de Fomento de Maschwitz para poder dictar clases. Y hasta hoy presente 36 obras de teatro que fueron todas puestas en escena. Siempre ame el teatro,la actuación, la música.Desde los 3 años quise actuar. Escuchaba el ruido del lavarropas de mi mamá y decía que era música”.

Actriz polifacética, directora, profesora de teatro de la Comedia de Maschwitz, comienza esta semana con las clases en El Bondi y sigue apostando a los sueños. En el escenario de la vida real  Norma Walder se atreve a seguir soñando.

“Quisiera hacer algo para ayudar a tanta gente que lo necesita. No me gusta tanta disparidad. Hay gente que tiene mucha plata y hay a quienes les falta todo. Me gustaría que cada uno podría tener su casa, su auto, y que no les costara tanto sacrificio. Me gustaría que hubiera más amor y no tanta competencia desleal. Me gustaría que la gente se junte para hacer cosas. Todos somos distintos y cada uno tiene su propio examen en la vida”.  

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