16 años de Cromañón: “Con el tiempo pude volver a disfrutar de un recital” (Gastón Magnani)

Una tragedia que sacudió a la sociedad argentina, a la cual sobrevivieron 5 jóvenes escobarenses. Gastón Magnani, uno de ellos, dialogó en exclusiva con este medio. El recuerdo de un hecho que le cambió la vida.

Hace 16 años que el 30 de diciembre es una fecha para recordar lo que no queremos que pase más: la tragedia de Cromañón, en la que murieron 194 personas y más de mil resultaron heridas en un boliche del barrio porteño de Once. Esa noche cinco jóvenes escobarenses estaban en el lugar: los hermanos Gastón, Sebastián y Gonzalo Magnani; Marilí Butteri y David Magnarelli. De milagro, todos sobrevivieron. Y en este nuevo aniversario, Gastón compartió su sentir con “El Diario de Escobar”. 

“Cromagnon se recuerda todos los días. Con el tiempo se puede contar un poco mejor, pero cuando se aproxima la fecha del 30 de diciembre, esos recuerdos para mi, como para mi novia en aquel entonces y actual mujer, Marilí, mis hermanos Gonzalo y Sebastián y David, un amigo que estuvo presente allí, son muchos y movilizadores”. El “estar ahí. De ver a la banda que te gusta, ir con tus amigos, con la novia; el arranque de la banda, el recuerdo de la gente, el calor. Recuerdo que a los 45 segundos que arrancara el primer tema vi un fogonazo en lo alto. Luego, desperté en otro lugar”.

La previa de ese día, Gastón la definió como “muy rara”. “En ese tiempo estaba reponiéndome de una enfermedad, una hepatitis medicamentosa mal diagnosticada. Hacía 6 o 7 meses que no salía a la calle, sin poder ver a las bandas que me gustaban, entre ellas Callejeros, Hermanos de la Calle, y a un montón de bandas. Y así fue ese día que apenas me dieron el alta médica decidí ir al recital de Callejeros”.

“Así fue que mi hermano Sebastián (plomo de Callejeros) Gonzalo, David, Marilí y yo fuimos en un Ford Falcon que tenía David. Todo era risas en el camino. Parábamos cada dos segundos a echarle agua al auto porque recalentaba. Cuando llegamos al lugar, dejamos el vehículo a la vuelta del boliche (donde tras las tragedia, pasó un mes y medio para que David pudiera ir a buscarlo ya que quedó internado por mucho tiempo).”

“Esa noche, al llegar al lugar, nos anunciamos en la lista de invitados con nombres y apellidos, ingresamos a la parte VIP que se encontraba en la planta alta del local bailable”.

La bengala que ocasionó el desastre se encendió “lejos de donde estábamos nosotros”, sostiene. Desde el lugar que ocupaban pudieron “ver el disparo de la bengala que en pocos segundos asciende y prende la mediasombra en lo alto del techo y ahí se desintegró todo”.

“Ahí empezamos a dejar de respirar. Yo estaba al lado de mi mujer y dos amigos y mi hermano abajo. Entonces él desde abajo nos hizo una seña con la linterna que nos tiremos y mis amigos se tiran. Yo no lo hago porque no se veía nada y comienzo a caminar con mi mujer hacia el lado de la escalera. A los 5 o seis pasos ya no podía respirar más y me caí por los escalones hacia el descanso. Otras personas se me cayeron encima y quedé atrapado. Se escuchaban muchos gritos y a partir de ahí no recuerdo nada más”.

“Cuando desperté vi luces de socorristas, ya estaba afuera”.

“Esa noche vestía bermudas, remera y alpargatas. Cuando desperté estaba en calzoncillos, llorando y lleno de hollín”. La escena se parecía a la de una película.

Entre las corridas y los gritos, a Gastón se le acerca una chica de nacionalidad peruana a quien agradece de por vida por asistirlo en primera instancia y comunicarse con sus familiares.

El papá de Gastón llegó de inmediato al lugar. “Mi papá me encontró a mi, luego a mi novia, y con el correr de las horas a Gonzalo, a David, internados en distintos nosocomios de la Capital”. En tanto que a Sebastián no lo podía encontrar y acudió a los medios de prensa nacionales para dar con su paradero. Finalmente fue hallado deambulando por la zona un día después del trágico episodio.

“La comunidad escobarense apoyo y acompañó mucho a mi familia. En las fechas como hoy, te brindan un abrazo, te contiene. Estoy eternamente agradecido a ellos y a El Diario de Escobar que ayudaron tanto. 

Pasaron muchos años para que Gastón volviera a un recital. Pero hoy lo hace con su familia. “Al principio estaba pendiente de las medidas de seguridad, si tenían matafuegos, etc. Hoy ya voy más relajado, a disfrutar”.

A 16 años de Cromañón, me pongo en el lugar de mis viejos y pienso en el dolor y la tristeza que pasaron esos días.  

“Cuando me preguntar que me dejó esta experiencia, aprendí a disfrutar el día a día, a abrazar, a decir te quiero, a no guardarme nada, porque uno no sabe qué pasa al otro día”. Y también hay que pensar las cosas antes de hacerlas. Yo creo que el que prendió la bengala ese noche no supo el daño que podía ocasionar”. Al preguntársele si hubo justicia, Gastón dice que no, al tiempo que desliga responsabilidad de la banda en el hecho. “ellos también perdieron familiares”.

“Somos un pueblo solidario, pero también somos un pueblo tonto, nos acordamos tarde de las cosas y cuando nos pasa eso, ya tenemos el dolor adentro”.